sábado, 10 de mayo de 2014

Necesidad del trabajo. Límite del trabajo. Descanso.


Capítulo XVIII
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec
Versión castellana: Giuseppe Isgró C.


LEY DE TRABAJO

Necesidad del trabajo. Límite del trabajo. Descanso.

1. La necesidad del trabajo es una ley de la naturaleza?
-“El trabajo es una ley de la naturaleza por constituir una necesidad y la civilización obliga al ser humano a trabajar más para satisfacer sus crecientes necesidades y facilitarle el goce inherente a sus frutos”-.
2. Por trabajo se debe entender únicamente lo relativo a las ocupaciones materiales?
-“No: el Espíritu trabaja al igual que el cuerpo. Trabajo es cualquier ocupación útil”-.
3. Por qué fue impuesto al ser humano el trabajo?
-“Porque es una consecuencia de su naturaleza corpórea: sirve para la depuración, y al mismo tiempo es un medio para perfeccionar su inteligencia. Sin él, el ser humano quedaría en la infancia intelectual: es necesario, por lo tanto, que él provea su nutrición, seguridad y bienestar por su propio trabajo y actividades conexas. A quien es menos fuerte físicamente, Dios le ha otorgado, en compensación, la fuerza del intelecto; pero, también la actividad mental es un trabajo”-.
4. Por qué, entonces, los animales no trabajan, y a sus necesidades provee la naturaleza?
-“Todo trabaja en la naturaleza. Los animales trabajan al igual que vosotros; pero su trabajo, como la inteligencia, se limita a su propia conservación: los niveles de progreso, en cada uno, se rigen por características propias. En el ser humano, el trabajo tiene una doble finalidad: además de la conservación del cuerpo, se lleva a cabo el desarrollo de su pensamiento, que constituye en sí, también, una necesidad. En los animales, su trabajo se limita a su conservación, empero, sin ellos saberlo, mientras proveen a sus necesidades materiales, secundan, también, los designios del Creador, y su trabajo concurre en no menor grado que el vuestro al objetivo final de la naturaleza, si bien, con frecuencia, el resultado precisa su tiempo para que os sea evidente”-.
5.  Está sujeto, el ser humano, a la misma necesidad de trabajo también en los mundos más desarrollados que el nuestro?
-“La calidad del trabajo es relativa a la de las necesidades: en donde éstas son menos materiales, lo es, también, menos material, el trabajo. Pero, no vayáis a creer, por esto, de que el ser humano quede inerte y sin utilidad: el ocio sería un suplicio más que un premio”-.
6. El ser humano que tiene bienes de fortuna suficientes para asegurarse la subsistencia, -se encuentra  exonerado de la ley del trabajo?
-“Podría estarlo por la del trabajo material, pero no de la obligación de rendirse útil según sus propias fuerzas y de perfeccionarse, dando, al mismo tiempo, su aporte al perfeccionamiento de los demás. Esto también es trabajo. Si el ser humano al cual Dios –por la ley cósmica y como salario cósmico- ha permitido el acceso a bienes de fortuna que les sean suficientes para asegurarse la subsistencia, no se encuentra precisado para realizar trabajo físico alguno, está tanto más obligado a emplearse en beneficio de sus semejantes, por cuanto su cómoda posición le proporciona mayor posibilidad de hacer el bien”-.
7. Existen seres humanos cuya ineptitud para cualquier tipo de trabajo le rinda inútil la propia existencia?
-“Dios, en su justicia, no condena sino a quien vegeta en voluntaria inutilidad, por cuanto vive a costo del trabajo ajeno. Pero, Él quiere que cada ser se rinda útil en proporción de las propias fuerzas”-. (Ver Nº 643).
8.  La ley de la naturaleza impone a los hijos la obligación de trabajar por sus padres?
-“De la misma manera como impone a los padres la obligación de trabajar por los hijos. Dios ha hecho que el amor filial y el amor paterno fuesen sentimientos naturales, para que, por el afecto recíproco, los miembros de una misma familia sintiesen el anhelo de ayudarse recíprocamente; empero, esta ley de recíproca ayuda precisa ser atendida con mayor atención por vuestra sociedad”-.
LÍMITES DEL TRABAJO. DESCANSO.
9. El descanso, que es una necesidad después del trabajo, es, también, una ley de la naturaleza?
-“Sin duda alguna: sirve para resarcir las fuerzas del cuerpo, y es, también, necesario a la mente para que tenga el tiempo para instruirse, y, así, poderse elevar por encima de la materia”-.
10.            Cuáles son los límites del trabajo?
-“Los de las propias fuerzas: del resto, Dios deja al ser humano en libertad”-.
11.            Cómo es juzgado quien abusa de su propia autoridad para imponer a sus dependientes un exceso de trabajo?
-“Es una acción indebida. Quienquiera que tenga la autoridad de dirigir, es responsable del exceso de trabajo impuesto a sus cooperadores, por cuanto, este procedimiento transgrede la ley de Dios”-. (Ver Nº 273).
12.            Tiene, el ser humano, derecho al descanso, a una determinada edad?
-“Sí, por cuanto la obligación del trabajo es relativo a las propias fuerzas”-.
A quién corresponde de asistir a la persona de edad avanzada, que requiere trabajar para vivir, pero que no puede hacerlo?
-“El fuerte debe trabajar para el que precisa de fuerzas; la sociedad debe constituir la familia para quien carezca de ella: esta es la ley de la bondad”-.
No es suficiente decir al ser humano que debe trabajar; es necesario que quien se gana su sustento con el propio trabajo encuentre la manera de realizarlo. Cuando el trabajo escasea, en forma generalizada, esta situación se convierte en un flagelo para la sociedad, -propiciando la carencia de bienes y servicios, o el poder adquisitivo para adquirirlos-. La ciencia económica va buscando la solución para crear el equilibrio entre la producción y el consumo; pero este equilibrio, aunque se admita como posible, tendrá siempre determinadas intermitencias, y en los intervalos de estos ciclos económicos –recesión-contracción-recuperación-expansión- el trabajador precisa sustentarse. Existe un elemento que requiere ser tomado más en cuenta en el balance, sin el cual, la ciencia económica no sería más que una simple teoría: la educación; no solamente  la educación intelectual, sino la moral, y no tanto la educación moral teórica, sino aquella que consiste en el arte de formar los caracteres, la que forja las costumbres de los pueblos, por cuanto la educación es el conjunto de los hábitos adquiridos. Cuando se piensa a la masa de individuos que, cada día, se introducen en el torrente de la población, sin principios, sin freno, y abandonados a sus instintos, deben sorprendernos las lamentables consecuencias que se derivan de ello? Cuando este arte sea reconocido, comprendido y practicado, el ser humano adoptará, en la sociedad, costumbres ordenadas y de prudente previsión para sí y para los suyos, así como de respeto para todo lo que es respetable, hábitos que les permitirán superar exitosamente los inevitables días de adversidad. El orden y la previsión son dos virtudes que únicamente la educación bien entendida puede robustecer: este es el punto de partida, el elemento real del bienestar, la garantía de la seguridad general.



sábado, 15 de febrero de 2014

El Espíritu después de la desencarnación; su individualidad. Vida eterna. Separación del Espíritu del cuerpo. Turbación espiritual.


Capítulo VII

REGRESO A LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL
De: El Libro de los Espíritus
Autor: Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.

El Espíritu después de la desencarnación; su individualidad. Vida eterna. Separación del Espíritu del cuerpo. Turbación espiritual.                                                                                             
EL ESPÍRITU DESPUÉS DE LA DESENCARNACIÓN

1. En qué se transforma el Espíritu en el instante de la desencarnación?
En Espíritu, que ya libre de los lazos de la materia, regresa a la dimensión espiritual.
2. Conserva el Espíritu su individualidad después de la separación del cuerpo?
-“Sí, jamás la pierde; de otra manera, qué sería el Espíritu?
Cómo hace el Espíritu, no teniendo más el cuerpo material, a reconocer su individualidad?
-“Si no tiene el cuerpo físico, conserva, empero, el fluídico, que había adquirido de la atmósfera de su planeta, el cual conserva la figura de la última encarnación: es su alma o periespíritu”-.
Además del alma, el Espíritu no lleva nada más de la dimensión física?”-.
-“Nada más que el deseo de un mundo mejor y el recuerdo de éste, todo dulzura o amargura, según las obras de su vida. Cuanto más haya sido su vida pura, tanto más comprende la vanidad de lo que deja sobre la tierra”-.
3. Cómo se debe entender la opinión, según la cual el Espíritu después de la desencarnación vuelve a entrar en el Todo universal?
–“Que el conjunto de los Espíritus forma un todo, constituye un mundo. Cuando intervenís en una asamblea, sois parte integrante de la misma, pero, siempre conserváis vuestra individualidad”-.
4.     Podemos tener pruebas de la individualidad después de la desencarnación?
-“Y, no la tenéis, acaso, en nuestras comunicaciones? Si mirad bien, veréis, y, si prestad atención, oiréis, por cuanto, con frecuencia os habla una voz, que os revela la existencia de un ser diferente de vosotros mismos”-.
Quienes piensan que con la desencarnación el Espíritu vuelve a entrar en el Todo universal, yerran si entienden que, a semejanza de una gota de agua que cae en el océano, él pierde su individualidad; empero, dicen la verdad si entienden por el Todo universal el conjunto de los seres incorpóreos, del cual cada Espíritu es un elemento.
Si los Espíritus estuviesen reintegrados en la masa, tendrían las cualidades del conjunto, en cuyo caso nada le distinguiría entre uno y otro. Ellos carecerían de inteligencia y de cualidades propias; mientras que, en todas las comunicaciones, nos dan prueba de tener la conciencia del yo y una diferenciada voluntad; la variedad infinita que presentan bajo todo respecto es consecuencia de personalidad innegable. Si después de la desencarnación hubiese, de verdad, este gran Todo absorbedor de la individualidad, sería uniforme, y entonces, todas las comunicaciones espirituales resultarían idénticas. Empero, por cuanto de hecho nos permiten comprender que provienen de seres buenos y malos, doctos e ignorantes, felices e infelices, alegres y tristes, serios y ligeros, está claro que estas comunicaciones provienen de entes espirituales que conservan su individualidad y su conciencia. Esto resulta todavía más evidente cuando prueban su identidad con signos incontrovertibles y con particularidades personales relativas a su vida terrestre, las cuales pueden verificarse, lo cual se vuelve incontrastable cuando se manifiestan a la vista en las apariciones, La individualidad del Espíritu nos era enseñada, en teoría, como un artículo de fe; el Espiritismo la demuestra de un modo evidente y positivo.
5. Qué se debe entender por vida eterna?
-“La vida del Espíritu, por cuanto la del cuerpo es transitoria y pasajera. Cuando el ser humano desencarna, el Espíritu –eterno e inmortal- regresa a la dimensión espiritual”-.
No sería más exacto llamar vida eterna la de los Espíritus puros, que, habiendo alcanzado el supremo grado de perfección relativa, no tienen más pruebas por las que pasar?
-“Ésta sería, más bien, la felicidad eterna. Empero, ésta es siempre cuestión de palabras; llamad las cosas como queráis, si con ello lográis entenderos”-.
SEPARACIÓN DEL ESPÍRITU DEL CUERPO
6. Es dolorosa la separación del Espíritu del cuerpo?
-“No; el cuerpo sufre, frecuentemente, mucho más durante la vida que en el instante de la desencarnación. El Espíritu, sin embargo, no participa en modo alguno a aquellos dolores; más bien, si es bueno, goza, por cuanto le anuncian el fin de su exilio”-.
En la desencarnación por causas naturales, que avienen por el agotamiento de los órganos a consecuencia de la edad, el ser humano deja la vida física sin darse cuenta: es como una lámpara que se apaga por falta de corriente eléctrica.
7. Cómo ocurre la separación del Espíritu del cuerpo?
-“Rotos los ligámenes, que le retenían, el Espíritu se separa del cuerpo”-.
La separación se produce instantáneamente sin preparación? Existe un límite claramente fijado entre la vida y la ausencia de ella?
-“No: el Espíritu se desvincula gradualmente, y no escapa como un pájaro cautivo restituido inesperadamente a la libertad. La vida va confundiéndose con la ausencia de ella, por cuanto el Espíritu se libera poco a poco de los lazos, que se desatan, sí, pero no se rompen”-.
Mientras dura la vida, el Espíritu se encuentra ligado al cuerpo mediante su envoltura semi-material, periespíritu –o alma-; la desencarnación conlleva la destrucción o transformación del cuerpo y no del periespíritu, que se separa cuando en aquel cesa la vida orgánica. La observación enseña, que en el instante de la desencarnación la separación del periespíritu no se efectúa de una sola vez, sino gradualmente y con mayor o menor lentitud según las personas; en algunos es muy rápido, y a un día próximo a la desencarnación se encuentra también el de la liberación; en otros, y especialmente en aquellos cuya vida fue toda materia y sentidos, es mucho más lento, pudiendo durar días, semanas, y también meses, la cual cosa no implica, en el cuerpo, la mínima vitalidad, ni la posibilidad de un regreso a la vida, sino una simple afinidad entre el cuerpo y el Espíritu, afinidad siempre en razón de la preponderancia que, durante la vida, el Espíritu ha concedido a la materia. Está claro y es lógico que, cuanto más el Espíritu se identificó con la materia, tanto más rehúse a separarse; mientras la actividad intelectual y moral y la elevación de los pensamientos hacen sí que el desprendimiento se inicie mientras el cuerpo se encuentre, todavía, en vida, por lo que, ocurrida la desencarnación, aquel se cumple casi instantáneamente.
Esto es el resultado de los estudios de gran número de personas observadas en el instante del traspaso. Estas observaciones prueban, por otra parte, que la afinidad persistente en algunos, todavía perdurable entre el Espíritu  y el cuerpo  extinto es penosísima, por cuanto aquel puede probar el horror de la descomposición de éste. Un tal caso, empero, constituye una excepción, y es particular a ciertos géneros de vida y a algunas variantes de desencarnaciones; se tenía, por ejemplo, en algún tipo de desencarnación auto-provocada.
8. La separación definitiva del Espíritu del cuerpo, puede ocurrir antes de que cese completamente la vida orgánica?
-“En la agonía, el Espíritu alguna vez ya ha dejado el cuerpo, por lo cual a éste no le queda más que la vida orgánica. El ser humano, entonces, no tiene más consciencia de sí mismo, aunque, todavía, le queda un soplo de vida. El cuerpo es una maquina puesta en movimiento por el corazón, por lo cual existe hasta cuando el corazón hace circular la sangre en las venas, para cuya función no tiene necesidad de Espíritu”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC.

Mientras existan signos vitales, vida orgánica, aunque la persona se encuentre inconsciente, es indicio de que, aún, el Espíritu se encuentra unido al cuerpo en determinado grado, aunque los lazos que unen al Espíritu con el cuerpo, mediante el alma, -periespíritu-, hayan comenzado a soltarse, -no a romperse-.
El Espíritu suele emanciparse del cuerpo tan pronto se adormezcan los sentidos físicos, y con el desdoblamiento del Espíritu, el cuerpo duerme, pero mantiene las funciones vitales.
Empero, tan pronto se suelten los lazos del alma, -periespíritu-, que unen al Espíritus con el cuerpo, cesan, automáticamente, todos los signos vitales, toda la vida orgánica, evidencia clara de la desencarnación del Espíritu.
En algunos casos, el apego del Espíritu a la materia es tan grande que, la desencarnación requiere de un largo proceso antes de que se suelten los ligamentos -del Alma, o periespíritu-, que unen al Espíritu con el cuerpo de turno.
En los Espíritus de elevada conciencia, con desapego correcto de la materia, los lazos de unión se sueltan con facilidad.
Recordemos que el ser, en los cuatro reinos naturales, fundamentalmente está formado por el Espíritu, el Alma, o periespíritu, y el cuerpo. La ley cósmica es una, y rige en los cuatro reinos naturales, en semejante modo, adaptado a las particularidades de cada especie.
9. En el instante de la desencarnación el Espíritu, tal vez, no tiene una aspiración o éxtasis, que le hace entrever el mundo que le espera?
-“Frecuentemente el Espíritu, al aflojarse los ligámenes que les unen al cuerpo, hace todos los esfuerzos posibles para romperlos del todo, y entonces, ya suelto en parte de la materia, ve desenvolverse delante  el porvenir y goza, anticipadamente el estado de Espíritu libre”-.
10.                El ejemplo del gusano, que primeramente se arrastra por el suelo, y después, convertido en crisálida, en estado de vida latente, regresa a la existencia como espléndida mariposa, puede darnos una idea de la vida terrestre, de la que sigue a la desencarnación y de nuestra nueva vida?
-“En pequeño sí, por cuanto la comparación no es mala; empero, tened en cuenta, después, de no tomarlo a la letra, como con mucha frecuencia os sucede”-.
11.                Cuál sensación prueba el Espíritu, cuando se reconoce en el mundo de los Espíritus?
-“Según los casos: si tiene conciencia de haber hecho el mal, se encuentra todo avergonzado y doliente; si, en cambio, tuvo la oportunidad de vivir virtuosamente, experimenta la sensación de ser aliviado de un gran peso, y goza sin temor de ninguna mirada escrutadora”-.
12.                El Espíritu reencuentra a quienes ha conocido en la tierra, y que han desencarnado antes que él?
-“Sí, según el afecto que él tenía por ellos, y de acuerdo al que ellos tenían por él. Frecuentemente, de sus seres queridos, ya desencarnados, algunos vienen a recibirlo a su reingreso en la patria común, y le ayudan a despojarse del involucro material. Él,  además, reconoce a muchos otros de quienes había perdido los rastros durante su estadía en la tierra: ve aquellos que se encuentran en la dimensión espiritual, y va a visitar a quienes, aún, se encuentran encarnados”-.
13.                En caso de desencarnación por causa violenta o accidental, cuando los órganos no se encuentran aún debilitados por la edad, o por ausencia de salud, la separación del Espíritu y la cesación de la vida física acontecen al mismo tiempo?
-“En general sí: empero, en todo caso, el instante que le separa es brevísimo”-.
14.                Después de la decapitación, por ejemplo, -conserva la persona, aún por poco tiempo, la conciencia de sí misma?
-“Hasta que la vida orgánica se haya extinguido. Frecuentemente, la aprensión de la desencarnación le hace perder aquel sentimiento mucho antes del suplicio”-.
Aquí se habla de conciencia, que el ajusticiado puede tener de sí mismo como hombre, por vía de los órganos, y no ya como Espíritu. Por lo cual, parece que, si no la ha perdido antes del suplicio, puede conservarla, aún, algún breve momento después, empero, cesa, necesariamente, con la vida orgánica del cerebro, la cual cosa, todavía, no implica que el periespíritu –o alma-, se haya soltado en absoluto del cuerpo. Ocurre, más bien, lo contrario en todos los casos de desencarnación violenta, es decir, no provocada por la progresiva consumación de las fuerzas vitales, donde los ligámenes que unen el cuerpo con el periespíritu son más tenaces, lo que determina que sea más lenta la separación completa.
EL ESPÍRITU TIENE LA CONCIENCIA
15.                El Espíritu tiene conciencia de sí inmediatamente que haya dejado el cuerpo?
-“Inmediatamente no; él permanece por algún tiempo en una especie de turbación”-.
16.                Experimentan todos los Espíritus, en el mismo grado y  en igual duración, la turbación que sigue a la separación del Espíritu del cuerpo?
-“No: Esto depende de la diversidad de su elevación. El ser virtuoso se reconoce casi inmediatamente, por cuanto ya se emancipó de la materia durante la vida del cuerpo, mientras que el ser sensual, cuya conciencia no es pura, conserva más largamente la impresión de la misma”-.
17.                El conocimiento del Espiritismo tiene alguna influencia sobre la duración más o menos larga de la turbación?
-“Peso grandísimo, por cuanto el Espíritu conocía ya su futura condición; empero, más que ninguna otra cosa, abrevian esta duración una conciencia pura y la práctica del bien”-.
En el momento del traspaso todo es confuso, y el Espíritu precisa algún tiempo para reconocerse; él se encuentra aturdido, como en el estado de quien sale de un profundo sueño, que busca darse cuenta de su condición. La lucidez de las ideas y la memoria del pasado le regresan  a medida que se va borrando la influencia de la materia, de la cual se ha soltado, disipándose aquella especia de neblina que vela los pensamientos.
La duración de la turbación, que sigue a la desencarnación, es variabilísima: puede ser de alguna hora, como de varios meses o años. Es menos larga para aquellos que ya en vida se han compenetrado al estado futuro, por cuanto, apenas se encuentran allí, lo comprenden inmediatamente.
La turbación espiritual ofrece circunstancias particulares, según el carácter de las personas, y sobre todo según el género de la desencarnación. En aquellas violentas, por auto-determinación, por suplicio, por accidente, por heridas, y similares, el Espíritu es sorprendido; lleno de estupor, no cree de encontrarse en la dimensión espiritual, y lo niega con obstinación; ve su cuerpo, sabe que es el suyo y no comprende que se ha separado; va cerca de las personas que ama, les habla, y desconoce la razón por la cual no le escuchan. Esta ilusión dura hasta la perfecta separación del periespíritu. Solamente entonces el Espíritu se reconoce, y comprende que no hace más parte de los vivos, -en la dimensión física. Un fenómeno de tal naturaleza se explica fácilmente. Sorprendido, de repente, por la desencarnación, el Espíritu está aturdido por el brusco cambio que se ha efectuado en él. Él, como ordinariamente suele ocurrir, creía que la desencarnación fuese sinónimo de destrucción, de anulación: ahora, por cuanto él piensa, ve, siente, no comprende de haber desencarnado. Acrecienta el engaño el hecho de verse en un cuerpo símil al precedente en la forma, cuya naturaleza etérea él no ha tenido tiempo, aún de percibir; él lo cree sólido y compacto como el primero; y, cuando alguna cosa llama su atención sobre este punto, se maravilla de no poderse tocar. Este fenómeno es análogo al de los sonámbulos, quienes desde el principio están persuadidos de no dormir. Para ellos el sueño equivale a supresión de las facultades: ahora, por cuanto piensan libremente, y ven, están persuadidos de no dormir. Algunos Espíritus presentan esta particularidad, aunque la desencarnación no le haya tomados por sorpresa; empero, ella es más común en aquellos que, si bien con ausencia de salud, no piensan en la desencarnación. Se ve, entonces, el singular espectáculo de un Espíritu, que asiste a su funeral como al de un extraño, y discurre como de algo que no le concierne, hasta que llega a comprender la verdad.
La turbación que sigue a la desencarnación no tiene nada de penosa para la persona de bien: es serena y en todo similar a la que acompaña un plácido despertar. Para el malvado, al contrario, es plena de ansiedad y de angustia, las cuales aumentan a medida que él adquiera la cognición de sí mismo.
En los casos de desencarnación colectiva se ha observado que no todos aquellos que desencarnan conjuntamente se vuelven a ver siempre enseguida. En la turbación que sigue al traspaso, cada quien va por su propia vía, o se cuida únicamente de aquellos seres que les son más queridos.



jueves, 26 de septiembre de 2013

DIOS

  

   DIOS
COMENTARIOS EXEGÉTICOS
AL CAPÍTULO I
DE: EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
©Giuseppe Isgró C.


Dios y el Infinito. Pruebas de la Existencia de Dios. Atributos de la Divinidad.  Panteísmo.

DIOS Y EL INFINITO


1.  Quién es Dios?
-“Dios es la suprema inteligencia, la causa primera de todas las cosas”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
En la primera edición de El Libro de los Espíritus la pregunta se formula tal como la hemos traducido desde la edición italiana, es decir: Quién es Dios?, en vez de: Qué es Dios, como se modificó en la segunda edición francesa y en todas las versiones a partir de entonces. Cuál de las dos formas es más acertada?
Estimamos que ambos enfoques de preguntas son correctos, empero, la respuesta: -“Dios es la suprema inteligencia, la causa primera de todas las cosas”-, correspondería mejor a lo que es Dios. Ahora bien: “la suprema inteligencia” es un atributo que alguien posee; quién es ese alguien? Ese alguien es Dios. Entonces la respuesta a la pregunta: Quién es Dios?, debería ser: Dios, es el Ser Universal que posee la suprema inteligencia, y constituye, al mismo tiempo, la causa primera de todas las cosas-.
Como suprema inteligencia ha contemplado todas las variantes habidas y por haber en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza.
Como causa primera de todas las cosas, constituye la fuente de donde emanan a la Conciencia, en un momento dado, todos los Espíritus de todos los seres en los cuatro reinos de la naturaleza, con individualidad claramente demarcada y con unos atributos que se corresponden, en forma análoga, a los atributos divinos poseídos por el mismo Ser Universal. En este caso tendríamos Seres individuales y un Ser Universal, formando una Unidad perfecta e indisoluble.
Fueron creados esos seres individuales o siempre han estado en la fuente, y en un dado momento han emergido a la conciencia? Esto derivado de que la vida no se crea ni se destruye, simplemente existe. Emana a la Conciencia, en cada uno de los cuatro reinos naturales con una misión específica y en calidad de ejecutores de la Voluntad del Ser Universal. El Ser Universal es el anhelo de ser, mientras que los seres individuales, -en los cuatro reinos- constituyen los ejecutores de dicha voluntad en todos los planos existenciales, en el eterno ahora.
La Conciencia de un Espíritu como ser individual, en los cuatro reinos naturales, nos aportaría la explicación de la creación de las formas materiales de la vida en todos los planos de expresión, así como de la creación de los mundos, su desarrollo y extinción, en incontables ciclos, los cuales, gradualmente, iremos analizando, buscando la percepción intuitiva más que la percepción objetiva o razonamiento intelectual, lógicamente limitado. Es preciso centrar la atención en este enfoque para ir expandiendo la conciencia al respecto y la gradual percepción o darse cuenta de la realidad, siempre en expansión ilimitada.
La Unicidad del Ser Universal; hay un solo Dios. Pese a su emanación a la conciencia individual desde el Ser Universal, los seres individuales siguen conformando la Unidad con Él. La citada emanación a la conciencia individual les faculta con el libre albedrío, y les dota, simultáneamente, con los mismos atributos del Ser Universal, los cuales se corresponden con los valores universales. Además, cada ser individual, en los cuatro reinos naturales, está dotado de una conciencia que constituye una réplica exacta de la del Creador, por medio de la cual los seres individuales y el Ser Universal se comunican entre sí.
El lenguaje mediante el cual se realiza esta comunicación -recíproca, es decir, en ambos sentidos-, es el de los sentimientos análogos a los valores universales. También, otro medio de comunicación utilizado, es el de la fuerza de empuje -expresión de la energía creadora, -por inspiración energética, y/o entusiasmo, que los antiguos denominaban “Dios dentro de sí” -(En Zeus)-, y por la fuerza de bloqueo, que induce a la quietud creadora. Ambas formas de expresión de fuerzas, permiten a la persona estar en el lugar adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno. Por supuesto que, esta forma de comunicación mediante los sentimientos de los valores universales, (en ambas polaridades), expresados en la conciencia, -capacidad perceptiva-realizadora de cada ser en los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral-, y por la fuerza de empuje y la de bloqueo, se realiza entre los espíritus, en la interrelación constante, entre ambas dimensiones: la física y la espiritual, en sentido figurado, ya que, en esencia, existe una sola dimensión en la ecología mental: la espiritual, o del Espíritu: en unos casos en estado de encarnado, y en otros, de desencarnado, en interacción constante a nivel objetivo y subjetivo.)
Cuáles son esos atributos divinos -expresados como valores universales y/o sentidos cósmicos-, que los seres poseen en forma análoga a los del Ser Universal, en los cuatro reinos de la naturaleza, es decir: el humano, el animal, el vegetal y el mineral? Este es un objetivo de investigación.
Cuáles son los nombres divinos del Ser Universal, que analizándolos, o meditando sobre ellos, constantemente, permitan percibirle y conocerle? Se sugiere investigar los nombres que se le asignan a Dios en el Sufismo y en cualesquiera otras fuentes que se desee.
Evidentemente, conociendo los atributos divinos, -valores universales-, en su totalidad, o en parte, gradualmente, cada quien puede adquirir conciencia de ÉL, de acuerdo al propio nivel evolutivo.
2.       Qué debe entenderse por infinito?
-“Lo que no tiene ni principio, ni fin; lo ignoto. Todo lo que es desconocido es infinito”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
En el sufismo, se le asignan las siguientes dos características a Dios, -el Ser Universal: La primera, denominada "Qidám", es decir: -“Él es lo anterior a lo anterior. Él no se hizo. Él siempre fue“-. La segunda, con el término "Baqá'", que significa: -“Él es el después del después, Eterno; Él siempre será“-. 
Dios, -el Ser Universal-, constituye uno de los mejores ejemplos de la características del término “infinito”, por su carácter atemporal y eterno, como lo expresa el “Quidam”: -”Él no se hizo”; simplemente era, es y será en el eterno presente.
La primera vertiente del término “infinito” se relaciona con el tiempo: por su condición de eterno presente el tiempo es eterno, por lo cual, constituye el segundo mejor ejemplo de “infinito”.
En la segunda, Dios es, también, infinito en la perfección y en el potencial de sus atributos. En el potencial, por cuanto, si bien Su perfección lo es en grado infinito, en lo relativo a Su capacidad creadora, desde el momento en que siguen emanando de Él nuevos seres a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, la misma se encuentra, aún, en grado de potencialidad, infinita, sí, pero potencial, es decir, seguirá en Su rol Creador eternamente. Esta característica de potencialidad de su capacidad creadora dejaría de ser potencial si ya todos los seres que existirán, en el eterno presente, existieran ya, es decir, que no van a emanar más nuevos seres a la conciencia individual, a partir del Creador Universal. En este caso, todos los seres, en los cuatro reinos naturales, existirían desde siempre, junto al Creador Universal. Pero, su capacidad creadora de nuevas expresiones de vida tiene un potencial infinito aún en el caso de que, el Espíritu individualizado en el Alma Universal, y dentro de una unidad de ella, sea, como de hecho es, el Espíritu Universal del Creador. Con este enfoque, realmente, no habría creación de nuevos seres, ya que quien se encarna en “la unidad” del Alma Universal, en una expresión individualizada, -SER INDIVIDUAL- es el mismo Creador Universal, -sin dejar de ser Él, ni separarse de Él-, a partir de cuyo estado inicial empieza un proceso evolutivo potencialmente infinito y eterno. Pero, en cualesquiera de las formas que se quiera ver, siempre constituye un carácter potencial, en grado infinito, de su capacidad creadora. (Ver comentario exegético de la pregunta Nº  81).
Un tercer enfoque del término “infinito” se relaciona con el espacio. El espacio cósmico es infinito, caso contrario, -qué habría más allá del límite? Si hubiese un límite dejaría de ser infinito.
Dentro de la respuesta dada por los Espíritus al maestro Allan Kardec, se expresa: -“lo ignoto. Todo lo que es desconocido es infinito”-.
Esta parte de la respuesta, realmente, tiene dos vertientes: la primera, de carácter infinito; la segunda, expresa un límite o condición finita. Es decir, en realidad lo ignoto, lo que se ignora, es infinitamente ilimitado; no tiene fin, eternamente encontraremos un más allá. Empero, en lo referente a: -“Todo lo que es desconocido es infinito”-, puede señalarse que en la suma de todo, en el Todo o en un área determinada, no en su número, sino en su potencial o posibilidades, lo desconocido es infinito, pero, en términos relativos, no todo lo desconocido es infinito. Por ejemplo: si a todas las galaxias existentes, aunque su número sea desconocido para nosotros, les agregáramos una más, dejarían de ser infinitas y así ocurrirá con todas las cosas en cuanto se refiera a su cantidad, cualidades y características. Pero, en cuanto al potencial y variantes de sus manifestaciones y aplicaciones, en todos los ámbitos, conservará su carácter infinito e ilimitado. Sin embargo, encontrándose el Universo en constante expansión, lo que aun siendo limitado, en un momento dado, se encuentra en constante crecimiento, lo cual ratifica que todo potencial es de carácter infinito.
3.       Podría decirse que Dios sea lo Infinito?
-“Sería una definición incompleta por la limitación del lenguaje humano, insuficiente para expresar las cosas que son superiores a vuestra inteligencia”-.
Dios es infinito en sus perfecciones; empero, lo infinito es una abstracción. Decir, por lo tanto, que Dios sea lo infinito, sería tomar el atributo por el sujeto, y definir una cosa ignota por medio de otra igualmente desconocida.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Dios, El Ser Universal, es infinito en el desarrollo del potencial de sus atributos divinos, en todas las vertientes y variantes.
Este grado infinito de desarrollo se extiende en el tiempo, siendo atemporal, es decir, siempre existió dicho desarrollo en la eternidad pasada. Siempre existirá en la eternidad futura.
Sus vertientes fundamentales también son infinitas en conocimiento y poder.
Como conocimiento se expresa como ley cósmica impresa en la conciencia, con el lenguaje de los sentimientos de los valores universales. Ese es el lenguaje del Ser Universal.
Como poder creador, es ilimitado en todas sus vertientes y variantes.
Es fuente ilimitada y causa suprema de todo lo existente.
Él se expresa en cada ser de los cuatro reinos naturales sin separarse de sí mismo y sin dejar de ser Él mismo tantas veces como sea necesario para poblar cada mundo del inmenso universo, siempre en expansión.
Su potencial de auto-expresión en los seres de los cuatro reinos de la naturaleza es infinito; es decir: Eternamente seguirá expresándose cuantas veces sea necesario hacerlo.
Se expresa en cualquier mínimo espacio del infinito universo, simultáneamente.
Se encuentra, simultáneamente, en todas las conciencias de todos los seres del inmenso universo, en todos los niveles de expresiones posibles.
Se renueva constantemente en todas las expresiones físicas del universo, por lo cual, todo lo existente, a nivel físico, dejará de existir, y se formarán nuevos mundos y expresiones físicas de vida, de acuerdo a los estados de conciencias que, gradualmente se van expresando en cada ser, en los cuatro reinos de la naturaleza.
Él se interesa por todas las expresiones de vida, en los cuatro reinos de la naturaleza, en el inmenso universo, simultáneamente, expresándose dentro de la conciencia de cada ser, por el lenguaje de los sentimientos de los valores universales.
Es fuente infinita de provisión en todas las vertientes y variantes, en la medida que cada ser vaya experimentando niveles más elevados de necesidades, anhelos y objetivos de autorrealización.
Es el pedagogo universal actuando en la conciencia de cada ser por medio de los sentimientos de los valores universales.
Dios constituye para cada ser la eterna polarización, infinita e ilimitada, en el eterno retorno del ser universal hacia Él.
Es omnisciente: Siempre lo supo todo. Siempre lo sabrá todo, sin límites de ninguna naturaleza. 
Es omnipresente: Se encuentra en la conciencia de cada ser, al mismo tiempo, en los cuatro reinos de la naturaleza, y en cada lugar del infinito universo. Nada existe que no sea Él y que no esté en Él.
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Un amigo, L. N., plantea: -“Es posible pensar que Dios nos afecta en decisiones directas en nuestro plano humano (en todos los sentidos),  de manera que su conciencia de juicio, creadora, de amor, de equidad, entre otros atributos sean expresados en un nivel superior? Como lo que decía Platón, -que va más allá del mundo de los sentidos al cual estamos atados?”
Sin dudas algunas, el ser humano (y todos los seres de los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral), han emanado, en un momento dado, a la conciencia individual, en el Alma Universal, con LIBRE ALBEDRÍO, y dotados de todos los atributos de la DIVINIDAD, y de una CONCIENCIA que es una réplica exacta de la CONCIENCIA del Gran Arquitecto del Universo, o Ser Universal.
Este ser emanado a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, en primer instancia en el Alma Universal, es la misma DIVINIDAD (Ser Universal), sin separarse de sí misma y sin dejar de ser Ella misma), por lo cual su conciencia es exactamente la misma, en el ser individual, que en el Ser Universal.
La única diferencia reside en que, en el Ser Universal se encuentra desarrollada en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, y en los seres individuales, lo está en estado potencial, que eternamente, cada ser, desarrollará, sin límites algunos, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal.
A medida que el ser individual experimenta necesidades, deseos, anhelos y propósitos, así como conciencia de su ignorancia, van emergiendo en su conciencia las percepciones intuitivas, los sentimientos análogos a los valores universales (atributos divinos) que les inspirarán los sentimientos (de los valores universales) de lo justo o de lo injusto, de la verdad o de lo contrario, de la fuerza o de su opuesto, de la belleza o de la fealdad, del bien o del mal, que les sirven de parámetros para orientar, o reorientar, su conducta.
Simultáneamente, a las necesidades, y al conocimiento que percibe, aflora en su ser el poder potencialmente infinito que posee, y lo hace en el grado análogo a la necesidad que experimenta. Por eso se dice, en la expresión de Abraham Maslow, que “toda necesidad genera una fuerza motivadora equivalente, capaz de permitirle, a la persona, u otro ser, el desplazamiento desde el lugar en que reside su necesidad hasta otro en que se encuentra la satisfacción de la misma”.
Evidentemente, si cada ser fuese capaz de experimentar en grado infinito una necesidad, en ese mismo grado infinito expresaría el poder potencialmente infinito del cual está dotado, así como el conocimiento, o visión, inherentes.
Siendo la conciencia del ser individual una réplica exacta de la del Ser Universal, (Esta percepción es de la Filosofía Masónica, expresada de una manera nítida en los grados capitulares), el Ser Universal se comunica con el ser individual, por medio del lenguaje de los sentimientos –análogos a los valores universales-, en la conciencia, tanto como advertencias coercitivas, advirtiéndole, en forma de sentimientos de vergüenza –estados de representación mental de lo que resultaría si lleva a cabo la acción concebida-, como de estados de certeza si evita las acciones indebidas y ejecuta las debidas, así como, por las acciones coactivas, dentro de la conciencia, en forma de remordimiento, y percepción de haber incurrido en error, si llegare a ejecutar la acción indebida, que ya no le dejará tranquilo hasta que haya reparado el mal ejecutado, o lo haya compensado, o pedido perdón, simultáneamente, a la persona, o personas, afectadas, según se trate, en cada caso particular. 
Este mecanismo coercitivo, o coactivo, -pedagógico-, lo ejercita el Ser Universal en la conciencia de todos los seres, en los cuatro reinos naturales, sin afectar al libre albedrío de cada ser, en todo momento. Es decir, es cada uno de los seres individuales, en los cuatro reinos naturales, quien toma las decisiones inherentes, y por supuesto, cosecha los beneficios inherentes, o asume las consecuencias de sus acciones. Esto lo rige la ley de afinidad, la de justicia, la de igualdad y la de compensación, además de la del amor, que es una síntesis de todos los valores universales.
Platón, sin duda alguna, es el filósofo por excelencia que más profundamente refleja el conocimiento de los valores universales, o VIRTUDES.
Tal como es el lema de la Masonería Universal, en cuanto a su definición: -“La Masonería es el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes”, el enfoque tiene vinculación con esa definición y con la práctica de todas las virtudes. Empero, para lograr ejercerlas, en grado óptimo, es preciso realizar el estudio integral del Conocimiento reflejado por la Sabiduría de los Valores Universales, cuya percepción se logra por vía intuitiva, o inspirativa en la conciencia de los seres, en los cuatro reinos naturales. (Inspiración de un Ente espiritual,  -encarnado o desencarnado-, o por la misma DIVINIDAD, por el sentimiento) por el pensamiento en el pensamiento de la persona inspirada).
Es decir: Un trabajo pedagógico de Dios con Dios, o un juego de Dios con Dios, donde Él mismo respeta sus propias reglas, plasmadas en la LEY CÓSMICA, impresa en su conciencia y en la conciencia de cada ser, sustentada, ésta, por la Sabiduría de los Valores universales.
PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS
4.       En qué puede sustentarse la prueba de la existencia de Dios?
-“En un axioma que aplicáis a vuestras ciencias: No existe efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no sea obra del ser humano y vuestra razón os responderá”-.
Para creer en Dios, es suficiente observar las obras de la Creación. El universo existe; por lo cual tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios, sería como negar que cada efecto tenga una causa, y afirmar que la nada haya podido producir alguna cosa.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
La prueba de la existencia de Dios se puede observar en todo lo que es, o está manifestado en la realidad. También, en lo que, eternamente, se manifiesta en el eterno presente. Él es; tú eres; él, - ella-, es; nosotros somos; ustedes son; ellos son. Todo es Él, sin dejar de ser Él, y sin separarse de Él.
Todo lo que es, es Él.
Todo lo que es, emana de Él, sin dejar de ser Él y sin separarse de Él. Es Él emanado a la conciencia individual, en el Alma Universal, con los mismos atributos que los de Él, en los Espíritus de los cuatro reinos naturales.
Él es causa y fuente de todo lo existente y de todo lo que eternamente existirá.
Él es ley cósmica impresa en su propia conciencia y en la conciencia de cada ser.
Él es guía de sí mismo en la conciencia de cada ser por los valores universales, o atributos divinos, o sentidos cósmicos. Los valores universales fungen de sentidos cósmicos en cada ser de los cuatro reinos naturales.
Él es anhelo de ser; cada ser en los cuatro reinos naturales es una expresión de su voluntad.
Toda vida es una expresión de Él.
Toda voluntad es una expresión de su voluntad.
Todo amor es una expresión de su amor.
Toda justicia es una expresión de su justicia.
Toda belleza es un grado de la expresión de su belleza, la que cada ser es capaz de expresar en un momento dado, según el nivel de conciencia alcanzado.
Todo poder es una expresión de su poder creador.
Todo conocimiento es una expresión de su conocimiento, en determinado grado.
En el libro Génesis, Allan Kardec, expresa:
-“Por cuanto Dios es la causa primera de todas las cosas, el punto de partida de todo, la base sobre la cual se apoya el edificio de la creación, este es el punto que va considerado antes de cualquier otro”.
“Es elemental, en principio, que se juzgue una causa por sus efectos, aun cuando la causa no es visible. Si un pájaro mientras vuela es objeto de un proyectil, se estima que lo ha sido por un hábil tirador hábil, aun cuando no sea posible verlo. Por lo cual, no siempre es necesario ver algo para saber que existe, en cada caso, se llega al conocimiento de las causas observando los efectos”.
-“Otro Principio, de igual manera elemental, se ha convertido en un axioma por la fuerza de su verdad, el cual es: CADA EFECTO INTELIGENTE, DEBE TENER UNA CAUSA INTELIGENTE. Si se preguntara quien es el constructor de un determinado mecanismo ingenioso, -¿qué se pensaría de alguien que responda que ha sido hecho por sí mismo? Cuando se observa una obra maestra del arte o de la industria, se dice que debe ser el producto de un hombre de genio, ya que su concepción ha debido realizarla otra inteligencia, juzgando, al mismo tiempo, que ha debido hacerla un hombre, por cuanto se sabe que no es superior a la capacidad humana. A nadie se le ocurrirá de afirmar que salió de la mente de un idiota o de un ignorante, y menos aún que es el resultado del trabajo de un animal o el producto de la casualidad”.
-“En todas partes, la presencia del hombre se reconoce por sus obras. La existencia de los hombres antidiluvianos no está probada únicamente por los restos fósiles, sino, también, y con certeza mucho mayor, por la presencia, en los terrenos de una cierta época, de objetos trabajados  por seres humanos. Un fragmento de vaso, una piedra tallada, un arma y un ladrillo son suficientes para testimoniar su presencia. De la rusticidad o de la perfección del trabajo se podrá juzgar el grado de la inteligencia y del desarrollo de quienes lo han realizado Si, por lo tanto, encontrándoos en un pueblo habitado exclusivamente por salvajes, descubráis una estatua digna de Fidias, no dudarías en decir que, dado que los salvajes no han podido realizarla, debe ser la obra de una inteligencia superior a la de los indígenas”.
-“Ahora bien, si miramos alrededor y se observan las obras de la naturaleza, la previsión, la sabiduría y la armonía que presiden a todas estas obras, se reconoce que no hay ninguna que no supere el grado más alto de la inteligencia humana. Por cuanto, el hombre no ha podido producirlas, ellas son el producto de una inteligencia superior a la humanidad, a menos que se quiera afirmar que existen efectos sin causas”.
-“A esto, algunos contraponen el siguiente razonamiento:
-“Las obras de la naturaleza son el producto de fuerzas materiales que actúan mecánicamente, según las leyes de atracción y de repulsión; las moléculas de los cuerpos inertes se agregan y se disgregan por la acción de tales leyes. Las plantas nacen, crecen y se multiplican siempre del mismo modo, cada una en su propia especie, en virtud de las mismas leyes. Cada ejemplar es similar de aquel del cual nació. El crecimiento, la floración, la fructificación y la coloración se encuentran subordinadas a causas materiales, como el calor, la electricidad, la luz, la humedad, etcétera. Lo mismo ocurre, también, para los animales.  Los astros se forman a causa de la atracción molecular y se mueven perpetuamente en sus órbitas por efecto de la gravitación. Esta regularidad mecánica de las fuerzas naturales no hace, por lo tanto, pensar a una inteligencia libre. El hombre mueve el brazo cundo quiere y como quiere, pero quien lo movería de la misma manera desde el nacimiento hasta la desencarnación  sería un autómata: ahora, las fuerzas orgánicas de la naturaleza son puramente automáticas”-
-“Todo esto es verdad; empero,  estas fuerzas son efectos que deben tener una causa y nadie pretende que ellas constituyan la Divinidad. Son materiales y mecánicas. No son inteligentes en sí mismas, y también esto es verdad; pero, son puestas en acción, distribuidas, adaptadas a las necesidades de todas las cosas gracias a una inteligencia que no es la de los hombres. El útil acomodo de estas fuerzas es un efecto inteligente que denota una causa inteligente.  ¿Qué sería aquel péndulo si una inteligencia no hubiera combinado, calculado, distribuido el empleo de tal fuerza para hacerlo mover con precisión? Dado que la inteligencia no se encuentra en el mecanismo del péndulo, y por cuanto no se le ve, -¿sería, por lo tanto racional concluir que no existe? Es suficiente valuar los efectos”.
-“La existencia del reloj prueba la existencia del relojero; la ingeniosidad del mecanismo demuestra la inteligencia y la ciencia del relojero. Cuando un péndulo os da, en un momento dado, la información que precisáis, -¿os ha llegado a la mente, acaso, la idea: he aquí un péndulo inteligente?”
-“Lo mismo es válido para el mecanismo del universo. Dios no se muestra, pero se afirma por medio de sus obras”.
-“La existencia de Dios es, por lo tanto, un hecho adquirido, no solamente por medio de la revelación, sino por medio de las evidencias materiales de los hechos. Los pueblos salvajes no han recibido revelación alguna, empero, creen, todos indistintamente, a la existencia de una potencia sobrehumana; ven cosas superiores al poder humano, y concluyen que provienen de un ser superior a la humanidad. -¿No son, quizá, más lógicos de cuantos pretenden que se han hecho por sí solos?”
-“Al ser humano no le es dado sondear la naturaleza íntima de Dios. Para comprender a Dios ocurre, aún, el sentido que se adquiere, solamente, con la completa purificación del Espíritu. Empero, si el ser humano no puede penetrar la esencia, dado que su existencia es dada como premisa, puede, por lo tanto, a través el razonamiento, llegar al conocimiento de sus atributos necesarios; ya que, viendo que no puede no ser sin dejar de ser Dios, concluye en que debe ser”.
-“Sin el conocimiento de los atributos de Dios, sería imposible comprender la obra de la creación: es el punto de partida de todos los grupos espirituales, y, debido a que no se han revuelto a ellos como se hace con el faro que índica el camino, muchos de estos grupos han cometidos errores en sus concepciones. Aquellos que no han atribuido a Dios la omnipotencia han imaginado numerosos dioses; los que no le han atribuido la suprema bondad han plasmado un dios celoso, colérico, parcial y vengador”.
-“Dios es la suprema y soberana inteligencia. La inteligencia del hombre es limitada, por cuanto no puede ni hacer ni comprender todo lo que existe; la de Dios, que abraza el infinito, debe ser infinita. Si la supusiese limitada sobre un punto cualquiera, se podría concebir, todavía, un ser más inteligente, capaz de comprender y de hacer lo que el otro no podría hacer, y así, sucesivamente, hasta el infinito”.
-“Dios es eterno, es decir, no tiene principio ni tendrá fin. Si hubiese tenido un principio, habría salido de la nada; ahora, la nada no existe y no puede producir nada; o bien, habría sido creado por otro ser preexistente, y entonces, sería este último quien sería Dios. Si se le atribuyese un principio o un fin, se podría, por lo tanto, concebir un ser existente ante de Él, o que contribuiría a que existiese después de Él, y así sucesivamente hasta el infinito”.
-“Dios Es inmutable. Si estuviese sujeto a cambios, las leyes que rigen el universo no tendrían estabilidad alguna”.
-“Dios es inmaterial: su naturaleza difiere de todo lo que nosotros llamamos materia; de otro modo no sería inmutable, por cuanto estaría sujeto a transformaciones de la materia”.
-“Dios no tiene una forma que nosotros podamos valuar con los sentidos; de otro modo sería materia. Nosotros decimos: la mano de Dios, el ojo de Dios, la boca de Dios, porque el ser humano, no conociendo más que a si mismo, se toma como término de comparación de todo cuanto no comprende. Las imagines que representan Dios como un anciano de larga barba, envuelto en un manto, son ridículas; tienen el defecto de disminuir el Ser Supremo reduciéndolos a las dimensiones mezquinas de la humanidad; de aquí a que se les atribuyan las pasiones de la humanidad, que hacen de Él un Dios colérico y celoso, no hay más que un paso”.
-“Dios es omnipotente: Si no poseyera la potencia suprema, se podría concebir un ser más poderoso todavía, y así sucesivamente hasta cuando se encontrase el ser que ningún otro podría superar en potencia: y sería este último Dios”.
-“Dios es supremamente justo y bueno: La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela en las más pequeñas cosas al igual que en las grandes: esta sabiduría no permite dudar ni de su justicia ni de su bondad”.
-“El infinito de una cualidad excluye la posibilidad de la existencia de una cualidad contraria que la disminuiría o la anularía. Un ser infinitamente bueno no puede tener la mínima partícula de maldad, y el ser infinitamente malvado no puede tener la mínima partícula de bondad: de igual manera que un objeto no podría ser absolutamente negro si tuviese una pequeña mezcla de blanco, ni absolutamente blanco si tuviese una pequeña mezcla de negro”.
-“Dios no podría ser, por lo tanto, bueno y malvado al mismo tiempo, por cuanto, en tal caso, no poseyendo en grado supremo ni la una ni la otra de estas cualidades, no sería Dios; todas las cosas serían abandonadas al capricho, y nada sería estable. Dios no podría ser, por lo tanto, que infinitamente bueno o, al contrario, infinitamente malvado. Ahora, dado que sus obras son testimonios de su sabiduría, de su bondad y de su precisión, es preciso concluir que, no pudiendo ser al mismo tiempo bueno y malvado sin dejar de ser Dios, debe ser infinitamente bueno”.
-“La bondad suprema comporta la suprema justicia; por cuanto si Él actúa injustamente o con parcialidad en una sola circunstancia, en relación con una sola de sus criaturas, no sería supremamente justo, y de consecuencia no sería supremamente bueno”.
-“Dios es infinitamente perfecto. Es imposible concebir a Dios sin el infinito de las perfecciones, sin lo cual no sería Dios, por cuanto se podría siempre concebir un ser que poseyera lo que le faltaría a Él. Para que ningún ser pueda superarlo, es necesario que Él sea infinito en todo”.
“Los atributos de Dios, siendo infinitos, no pueden ser aumentados ni disminuidos, de otra manera no serían infinitos y Dios no sería perfecto. Si se le quitara la más pequeña partícula de uno solo de sus atributos, no sería más Dios, ya que podría existir un ser más perfecto”.
-“Dios es único. La unicidad de Dios es la consecuencia del infinito absoluto de las perfecciones. Otro Dios podría existir solamente con la condición de ser igualmente infinito en cada cosa; por cuanto si entre los dos hubiese la mínima diferencia, uno sería inferior al otro, y subordinado a su potencia, por lo cual no sería Dios. Si entre los dos hubiese una igualdad absoluta habría, desde la eternidad, un solo pensamiento, una sola voluntad, una sola potencia; y así integrados en su identidad, en realidad los dos serían un solo Dios. Si tuviesen cada uno atributos especiales, y uno haría lo que el otro no hace, entonces ya no habría entre ellos una igualdad perfecta, por cuanto ni el uno ni el otro tendrían la autoridad suprema”.
-“La ignorancia del principio del infinito de las perfecciones de Dios ha generado el politeísmo, que es el culto di todos los pueblos primitivos; ellos han atribuido la divinidad a todas las potencias que parecían superiores a la humanidad; posteriormente, la razón los ha llevado a confundir en una sola estas potencias diversas. Después, a medida que los seres humanos han comprendido la esencia de los atributos divinos, han quitado de sus símbolos las creencias que constituían la negación”.
-“Resumiendo, Dios no puede ser Dios sino con la condición de no ser superado en nada por otro ser; ya que, entonces, el ser que lo superase en una cosa cualquiera, sea aún por muy poco, sería el verdadero Dios; en consecuencia, Él debe ser infinito en cada cosa”.
“En este modo, constatada la existencia de Dios a través de sus obras, se llega, por medio de la simple deducción lógica, a determinar los atributos que le caracterizan”.
-“Dios, es, por lo tanto, la suprema y soberana inteligencia; es único, eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, supremamente justo y bueno, infinito en todas sus perfecciones; y no puede ser otro”.
“Esta es la base sobre la cual se apoya el edificio universal; es el faro cuyos rayos se extienden sobre todo el universo, y es el único que puede cuidar al ser humano en la búsqueda de la verdad; siguiéndolo no equivocará jamás la vía, y si tan frecuentemente se deja desviar de su ruta, esto ocurre porque no ha seguido la ruta que le había sido indicada”.
-“Este es, también, el criterio infalible de todas las doctrinas filosóficas y espirituales, el ser humano, para juzgarlas, dispone de una medida rigurosamente exacta, constituida por los atributos de Dios; y se puede afirmar con certeza  que todas las teorías, los dogmas, las fe, los principios, las practicas que son en contradicción con uno solo de estos atributos de manera de debilitarlo o de anularlo, no podrían estar en la realidad”.
-“En la filosofía, en la psicología, en la moral, en la espiritualidad, no puede ser verdad lo que se separa, aunque sea de poco, de las cualidades esenciales de la Divinidad. La espiritualidad perfecta aquella en la cual ni un solo artículo de fe estuviese en contrasto con estas cualidades, en las cuales los fundamentos podrían asumir las pruebas de este control, sin recibir daño”.
5.      Cuál consecuencia se puede obtener del sentimiento intuitivo que todos los seres humanos tienen de la existencia de Dios?
-“La de que Dios existe. Cómo explicar en ellos este sentimiento si se apoyase en la nada? Y, también ésta es una consecuencia del principio de la  causalidad”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Cada ser en los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral, tiene conciencia de Dios. En qué grado le percibe depende del estado de conciencia alcanzado, en un momento dado.
Sabemos que el ser humano le percibe de diversas maneras y de que el sentimiento de reverencia es general tanto hacia el Ser Universal como hacia toda la Creación. Empero, la reverencia hacia Dios se encuentra generalizada en todos los seres de los cuatro reinos naturales.
Sabemos, intuitivamente, o por analogía, que el sentido de la conciencia perceptiva de Dios es constante en todos los reinos naturales. Los seres perciben a la Divinidad aun cuando no se dan cuenta de que lo hacen. También los animales, los vegetales y los minerales perciben a Dios en su conciencia, por ser ésta, aun en ellos, una réplica exacta de la conciencia de Dios.
Cómo le perciben y en qué manera, precisa mayor grado de meditación para detectarlo. El modo universal en que se percibe a Dios, en todos los seres de los cuatro reinos naturales, es el de los sentimientos análogos a los valores universales, en la conciencia.
En todos los seres late la misma vida, y es idéntica voluntad la que determina que esa vida continúe expresándose en cada individuo, sea mujer u hombre, animal, vegetal o mineral.
Esa voluntad, o anhelo de vivir, generalizado en todos los seres es la expresión de la voluntad de la Divinidad. Es la búsqueda de la expansión de la Creación haciendo tangibles los anhelos de Dios.
Siendo esa Divinidad perfecta en todas sus vertientes y variantes, lo es también el Espíritu de cada ser emanado a la conciencia individual, indiviso, y sin dejar de ser la misma Divinidad, Adquiriendo, la Divinidad, conciencia individual en cada ser, la evolución consiste en manifestar, por la experiencia, siempre, nuevos y más elevados estados de conciencia, y no de pasar de un nivel mineral al vegetal, de éste al animal y luego al humano. Por lo menos en el Planeta Tierra es así. (Si meditamos sobre la respuesta dada a la pregunta N° 172, observaremos implícita esta realidad).
Pero, siendo una y la misma la ley cósmica en todo el universo, ese proceso es uniforme en toda la Creación y en todos los mundos del universo.
Esto indica que la diferencia es aparente, y que es la misma la vida que late en todos los seres.
En el rol que asume, la Divinidad, en cada ser de los cuatro reinos naturales, cumple el que le está asignado desde siempre en los planes cósmicos, y en la ley cósmica. En ese rol cada ser sigue su propio camino en el eterno retorno del ser individual hacia el Ser universal.
Los infinitos grados –estaciones- de conciencia, y los estados de conciencia –valores universales, o atributos divinos-, por los que va avanzado en la espiral evolutiva, cada ser, son idénticos en todos los reinos naturales. Y en cada reino natural, todo ser experimenta análoga autorrealización, dada la justicia y la igualdad en la ley y ante la ley que rige a todos los seres. La diferencia es aparente, ya que en todos los seres de los cuatro reinos naturales es la misma Divinidad la que se expresa.
En los cuatro reinos naturales, ningún ser animal, vegetal o mineral se cree superior a otro, excepto un sinnúmero de seres en el reino humano.
Sólo el ser humano se cree superior a los demás reinos naturales, o a determinados seres de diferentes grupos étnicos o condiciones sociales. Empero, si bien en alguna forma ese sentimiento de superioridad puede expresarse, también, en los demás reinos naturales, en éstos el grado de conciencia de la realidad se encuentra libre de manipulación, por lo menos de la que se ha observado en diferentes niveles en la historia. El aprendizaje es idéntico en todos los seres de los cuatro reinos pese a que los roles son diferentes. Cada ser tiene conciencia del rol que la Divinidad ejecuta por su intermedio. Los roles de todos los seres conforman una obra armónica, un todo universal. Un trabajo de Dios con Dios. (Empero, y es un tema aparte, existe cierta analogía en la idiosincrasia de cada ser en los cuatro reinos naturales, por lo cual ciertas manipulaciones de dominio, o poder, son generalizadas en todos los seres, -de los cuatro reinos naturales-, y la ley de que el más domina al menos, en todas sus vertientes y variantes, rige en todo-.)
La Divinidad tiene conciencia de sí misma en cada ser en que se expresa, así como de los atributos divinos y de los sentimientos que les son inherentes. Los reinos parecen ser diferentes, los seres también, pero son diferencias aparentes. Lo roles son diferentes, pero la obra final es una sola, conformando un todo. Las partes de ese todo son diferentes, en expresión, pero conforman una unidad.
La conciencia de la Divinidad en cada ser refleja el nexo que existe entre causa y efecto.
Es la relación causal entre la Divinidad y cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales, en todas sus vertientes y variantes, en el eterno camino del retorno del ser individual hacia el Ser Universal, mejor conocido como Dios.
6.      El sentimiento íntimo que tenemos en nosotros mismos de la existencia de Dios, no podría ser una consecuencia de la educación, y el producto de ideas adquiridas?
-“Si esto fuese así, cómo tuvieron este sentimiento, también, las personas de las humanidades de épocas primitivas?
Si el sentimiento de la existencia de un Ser Supremo fuese el producto de la instrucción, no sería universal, y no se encontraría, como las nociones de las ciencias, más que en los individuos y en los pueblos cultos.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
En todas las épocas, y culturas, desde la más temprana edad, en todos los seres de los cuatro reinos naturales, existe un sentimiento de reverencia hacia la Divinidad, de múltiples maneras.
Es la conciencia de un Ser Superior que, en edades primitivas de vida en el Planeta tierra, el ser humano ha identificado de diversas maneras:
1)       Reverencia y culto hacia algún fenómeno de la naturaleza.
2)       Culto hacia los antepasados.
3)       Culto a diversas deidades mitológicas.
4)       Culto a una Divinidad superior impersonal.
5)       Cualesquiera otras modalidades.

Evidentemente, no tiene nada que ver con un sistema de ideas, o creencias, impuestos por un determinado tipo de cultura. Esta es la razón por la cual ese sentimiento hacia la Divinidad es universal y simultáneo en todos los seres de las múltiples culturas. Caso contrario en aquellos lugares en que no se hubiese fomentado ese orden de ideas, no habría imperado la espiritualidad centrada en la Divinidad.
Esa conciencia de la Divinidad existe latente en cada ser desde sus inicios en el planeta de turno en que le toque vivir, por cuanto el Espíritu de cada ser es una emanación a la conciencia individual sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. Empero, se expresa en mayor o menor nivel de acuerdo al grado evolutivo alcanzado. 
Siendo cada ser una expresión gradual de la potencialidad total de la Divinidad, no expresa toda la Divinidad sino una estación y un estado de la Divinidad. La parte tiene conciencia del Todo, aunque jamás pueda percibir el Todo. Empero, tiende hacia el Todo en el eterno retorno del ser individual hacia el Ser Universal. 
7.      Se podría encontrar la causa primera de la formación de las cosas en las propiedades íntimas de la materia?
-“Entonces, cuál sería la causa de estas propiedades? Volvemos siempre a la necesidad de una causa primera”-.
Atribuir la primera formación de las cosas a las propiedades íntimas de la materia, sería igual que tomar el efecto por la causa, por cuanto estas mismas propiedades constituyen un efecto que debe tener una causa.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Cuáles son las propiedades íntimas de la materia? Cuál es la esencia de la materia, en cada tipo de la materia? Por qué de la misma tierra diversas especies vegetales extraen una inmensa variedad de plantas, flores, frutos, entre otros particulares? Por ejemplo: Cada especie tiene una forma diversa y uniforme, edad tras edad, excepto un estado de perfeccionamiento en el espacio y en el tiempo, que indica que cada una se va perfeccionando, o evolucionando, en su misma naturaleza. Un naranjo produce naranjas en cualquier parte del planeta en que se siembre. En un mismo lugar, un rosal y un cerezo, darán, respectivamente, y de la misma tierra, una rosa y un fruto denominado cereza. Existe una inteligencia vegetal que realiza un trabajo capaz de extraer –y elaborar- los elementos adecuados, de la tierra, para dar el respectivo fruto –resultado- inherente a la especie que representa.
Cada especie tiene una inteligencia particular y una programación mental –conocimiento-, para realizar una labor asignada por la naturaleza de las cosas para obtener un resultado que complementa la Gran Obra de la Creación.
La misma tierra que pareciera uniforme, contiene, sin embargo, una determinada cantidad de elementos –diferentes entre sí-, conocidos y por conocer, que tienen entre sí características particulares. Esas características particulares a nivel elemental –de los minerales- son los resultados –características- inherentes a cada mineral. La materia en sí no es más que energía condensada. Si se manifiesta una determinada variante en los elementos que conforman la materia, es porque existen determinadas esencias –Espíritus elementales- que vibrando a determinada frecuencia, son capaces de manifestar determinados elementos físicos –o materia-.
Esas propiedades íntimas de la materia a que hace referencia el Maestro Allan Kardec, en su pregunta número siete de El Libro de los Espíritus, no son más que las diversas variantes de Espíritus Elementales de la naturaleza que tienen una misión específica de condensar determinados tipos de materias en la dimensión física a partir de la energía universal. Cada Espíritu elemental tiene una frecuencia vibratoria determinada. Al vibrar en esa frecuencia, manifiesta su equivalente físico, condensando el respectivo elemento. Por ejemplo: El Espíritu elemental del hierro, condensando la misma energía universal, manifiesta el elemento hierro, tal como el del oro, manifiesta oro, y el del platino, platino, y así sucesivamente con cada elemento conocido o por conocer.
Si existen variantes en las manifestaciones físicas de la materia es porque también las hay en los espíritus elementales que las manifiestan, al igual que ocurre en el reino vegetal, en el animal y en el humano.
El tipo de materia manifestada es un efecto del tipo de Espíritu elemental que la manifiesta, es decir: Su causa. No existe efecto sin causa, ni causa que no genere efecto. De manera que es imposible aislar el efecto de la causa, o ignorar ésta, sin distorsionar la verdad. Es preciso en todo efecto buscar la causa que lo origina y tendremos una visión completa de la verdad, en el grado relativo al propio estado -y grado- de conciencia. Es indispensable ver toda la realidad y no solamente un aspecto de la misma. Y toda realidad tiene una vertiente física y otra espiritual. Además, existe un elemento de enlace que une ambas dimensiones o polaridades. En esa duplicidad de dimensiones el grado de conciencia imperante en la dimensión espiritual se refleja en la respectiva manifestación física. Una mayor depuración de la materia indica que existe una equivalente en la dimensión espiritual.
En todos los reinos naturales existen elementos, -o especies-, que presentan una mayor depuración que en otros. Es el grado de conciencia evolutiva que presenta, a nivel particular cada uno de los elementos, o especies vegetales, animales o humanos.
Entonces, la causa de estas propiedades íntimas de la materia lo constituye el Espíritu, en todas sus vertientes y variantes: Elemental, -en el reino  mineral-; Vegetal, -en el reino vegetal-; Animal, -en el reino animal; recordando que animal quiere decir que posee un alma, ya que alma equivale a –anima-, de ahí el término animal. El Espíritu elemental es la causa primera de la materia. La manifiesta a partir de la condensación de la energía por su respectivo grado vibratorio. 
El Espíritu de cada reino natural es una manifestación en la conciencia individual de la Divinidad sin separarse de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. Cada Espíritu en los cuatro reinos de la naturaleza está dotado de vida eterna e inmortal; es coeterno con la Divinidad y está dotado de los mismos atributos divinos de la Divinidad y es poseedor de una réplica exacta de la conciencia de la Divinidad.
La única diferencia que existe es que, mientras la Divinidad posee todos sus atributos divinos desarrollados en grado infinito en todas sus vertientes y variantes, cada uno de los Espíritus manifestado a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, los posee en grado potencialmente infinito, que eternamente desarrollará sin encontrar jamás un límite.
Es el eterno retorno del ser individual hacia el Ser Universal. Es la búsqueda de sí misma de la Divinidad en sus ilimitadas expresiones a la conciencia individual.
Esos atributos divinos tienen una doble vertientes: La del conocimiento, que se expresa mediante los parámetros de los valores universales, mediante el lenguaje de los sentimientos en la propia conciencia, en la dimensión espiritual. Como emociones, en la conciencia, a nivel anímico o del alma; y como sensación, a nivel físico, o del cuerpo. Los pensamientos en cada una de las variantes espirituales se expresan mediante imágenes. Se piensa en imágenes. Cada ser en los cuatro reinos naturales demuestra ser poseedor de un conocimiento específico para realizar la propia labor que le asignara la naturaleza de las cosas en los planes cósmicos. 

     Empero, desde ese mismo estado de conciencia inherente a cada ser en los cuatro reinos naturales, cada quien realiza su viaje del eterno retorno hacia el Ser Universal, Jamás ese viaje tendrá fin por cuanto es infinito. Es el eterno camino del progreso universal sin límites de ninguna naturaleza, en una inmensidad de mundos, en la expansión eterna de la Creación. La misión consiste en adquirir consciencia del Todo en todas sus vertientes y variantes. Siempre encontrará un más allá. Es lo que denominamos la Eterna polarización del ser individual hacia el Ser Universal: -en el Círculo y el Signo Más-. Es un camino circunferencial que conforma la espiral cósmica, en los estados de conciencia y sus grados perceptivos de la verdad universal.
La segunda vertiente, es la expresión potencialmente infinita del poder creador que se anida en cada Espíritu, o ser, que eternamente expresará en un mayor nivel, a medida que vaya afrontando necesidades inherentes a ese nivel, o anhelos, propósitos u objetivos de auto-realización. Si cada ser experimentase una necesidad infinita, en ese mismo grado expresaría el conocimiento inherente, y el poder creador para autosatisfacerla.
Dentro de ese potencial infinito de manifestación expansiva de la Creación Universal, la Divinidad constituye la pedagoga de sí misma en la manifestación respectiva de cada ser en la conciencia individual por el lenguaje de los sentimientos análogos a los valores universales, expresión sublime de la ley cósmica impresa en la conciencia de cada ser. En fin de cuenta, no deja de ser un juego de la Divinidad con la misma Divinidad. Un juego para divertirse en toda la eternidad.
Entonces, porque no empezar ahora mismo con esa sublime diversión? Cambiaremos todo eso por un bien menor de lo que la Divinidad dispuso para todos?
8.      Qué se debe pensar de la opinión que atribuye la primera formación de lo creado a una combinación fortuita de la materia, es decir, de la casualidad?
-“Otra absurdidad! Cuál ser humano de buen sentido puede considerar la casualidad como un ser inteligente? Y, después, qué  es la casualidad? Nada”-.
La armonía, que regula las fuerzas del universo, demuestra combinaciones y principios determinados, y por lo tanto una potencia inteligente. Atribuir la primera formación a la casualidad, sería un absurdo, por cuanto en ella está ausente la visión y no puede producir los efectos inteligentes. Una casualidad inteligente dejaría de ser una casualidad.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
En nuestro comentario anterior se ha explicado, en líneas generales, la manera como emerge la materia a partir de la energía. Es una condensación de la energía que realizan los Espíritus Elementales –de los elementos- de acuerdo al respectivo grado vibratorio regido por la ley de afinidad. La ley de afinidad establece la armonía y el orden en la naturaleza, en todas sus vertientes y variantes. En todo existe un perfecto sistema y orden. Todo está ordenado y ubicado, en el esquema cósmico, por su grado vibratorio, en una escala que va del 0° a 360°, y a la vez ubicado-por su suma existencial-, en el respectivo grado de la infinita espiral evolutiva del universo. Y eso ocurre en todas las vertientes y variantes existenciales, de cada ser, en los cuatro reinos naturales. Esas vertientes y variantes, en el Sufismo se denominan los Estados y las Estaciones. Cada estado representa a un valor universal, o atributo divino, es decir el estado de conciencia de ese valor o atributo. Cada estación, equivale a un grado de progreso, o conciencia perceptiva, sobre un determinado valor. Cada estado y su respectiva estación pueden variar de un valor a otro. Esto equivale a la diferencia del bagaje de experiencia que  cada ser tiene en relación a una u otra de las áreas del conocimiento humano, y universal. Por cada área existe un ángulo de la espiral evolutiva, y su respectivo estado de conciencia y su grado perceptivo de la realidad, así como capacidad de percibir y comprender, hacer, o de dejar de hacer. Empero, el nivel de conciencia alcanzado en una determinada estación, o grado perceptivo de la realidad, le facilita la labor de alcanzar, con mayor efectividad, el mismo nivel de conciencia en todos los estados, o áreas de conocimientos relativos a los valores universales, o atributos divinos. Esto debido a que, estando en una determinada altura, en una montaña, hacia cualquier lado en que se mire, se hará desde esa misma perspectiva o elevación. 
Tanta perfección como existe en la naturaleza obedece a una ley cósmica que rige todo.
Toda ley cósmica –en todas sus vertientes y variantes- está sustentada por una inteligencia suprema ab eterna que la legisló con carácter eterno e inmutable.
Igualmente, existe una voluntad potencialmente infinita que vela por su cumplimiento en el espacio y en el tiempo. Es el carácter coercitivo y coactivo de la ley cósmica, Su carácter coercitivo regido por los parámetros de los valores universales. Y el coactivo, por las leyes de afinidad, justicia, igualdad y compensación. La ley ordenadora del universo es la de afinidad. Ella ubica y reubica cada ser y cosa en el orden que le corresponde en base a su peso específico –suma existencial-, en el lugar –orden- que le corresponde.
El orden es un valor universal, al igual que la armonía. Ese orden y armonía se logran por la guía de los parámetros de los valores de la justicia, de la compensación y de la igualdad, entre tantos otros que conforman la ley cósmica.
El amor es la síntesis de todos los sentimientos expresados por los valores universales, o atributos divinos. El amor es la ley matriz del universo y la síntesis de la ley cósmica. La ley cósmica es eterna e inmutable. Es ab eterna, es decir, existe desde siempre al igual que el Legislador Universal.
Detrás de toda obra existe un propósito, una idea, un objetivo, una intención.
Nada existe sin propósito alguno en la naturaleza. De manera que, viendo más allá de las apariencias se observa que, detrás de toda aparente casualidad existe una ley de causa y efecto que rige todo. Dada la condición mental del universo en que nos desenvolvemos, es en la mente del Ser Supremo –en su conciencia- donde se encuentra plasmada la ley cósmica, al igual que todos los valores universales –atributos divinos-. Su expresión –o manifestación- en la conciencia de cada ser de los cuatro reinos naturales, es por medio de los sentimientos análogos a cada valor universal. La retroalimentación de todo pensamiento, sentimiento y acto, -acción- lo realiza la ley de afinidad –coacción correctora-, con el auxilio de la ley de justicia, la igualdad, -en la ley y ante ella-, y la compensación, de acuerdo a los eternos planes trazados por el Ser Universal.
Hermes Trismegisto percibió claramente esta realidad cuando enunció los siete principios del Kybalión, -hace ya más de doce mil años, con toda seguridad en la antigua Atlántida-, de la siguiente manera:
 1.       El principio del Mentalismo.
2.       El principio de la correspondencia.
3.       El principio de la vibración.
4.       El principio de la polaridad.
5.       El principio del ritmo.
6.       El principio de causa y efecto.
7.       El principio del género.
La aparente casualidad en la manifestación de la materia es solo eso: apariencia. Detrás de todo lo existente hay un perfecto sistema y orden regidos por la ley cósmica de acuerdo con los planes de la Divinidad.
9.       Cómo se puede reconocer en la causa primera una inteligencia suprema, es decir, superior a todas las inteligencias?
-“Vosotros tenéis un proverbio que dice: La obra elogia el maestro. Ahora bien, examinad la obra y buscad el artífice; el orgullo, solamente, hace nacer la incredulidad. El ser humano orgulloso no acepta nada por encima de él, y se proclama un espíritu fuerte. Inconsciente ser que la ley de Dios neutraliza”.
El poder de una inteligencia se manifiesta por medio de sus obras. Ahora, por cuanto ningún ser humano puede crear lo que produce la naturaleza, se deriva que la causa primera debe ser una inteligencia superior a la de la humanidad.
Por grandes que sean los prodigios realizados por la inteligencia humana, la misma tiene una causa, y cuanto más lo que ella cumple es grande, tanto más debe serlo la causa primera. Ahora bien, esta inteligencia superior a cualquier otra es la causa primera de todas las cosas, sea cual fuere el nombre del cual el ser humano se sirve para designarla.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
La causa primera universal, Dios, fuente de todo lo existente y de la eterna expansión universal, constituye, al mismo tiempo, la inteligencia suprema, e infinita, del universo. Es decir, inteligencia desarrollada en todas las vertientes y variantes.
Empero, pese a la inmensidad del universo, y todo lo que en él existe, esa inteligencia infinita aún no ha expresado toda su potencialidad, ya que, eternamente seguirá expandiéndose la Creación Universal con la formación de nuevos mundos y el desarrollo del progreso factible en cada uno de ellos.
Es decir que, parodiando al Tao, la suprema inteligencia, de la que está dotada la causa primera universal, es toda la que se ha expresado en un momento dado, y la que eternamente se expresará sin límites algunos.
Es la rueda de la vida y dentro de ella el Signo Más, como eterna polarización regida por la ley cósmica impresa en la conciencia del Ser universal y en la conciencia individual de cada ser en los cuatro reinos naturales. Es una rueda que gira ad infinitum en todas las vertientes y variantes, impulsando el progreso universal de todos los seres.
Es la rueda del progreso, de la sabiduría y de la felicidad. Esa inteligencia se expresa mediante los infinitos parámetros de todos los valores universales, o atributos divinos.
Esa inteligencia suprema se expresa, también, como ley cósmica dentro de la conciencia de cada ser, por medio de la cual realiza su labor creadora en el eterno presente.
Efectos inteligentes denotan causas inteligentes. La Creación toda es un efecto de una causa suprema que rige todo por la ley cósmica.
En todo cuanto existe se observa la misma vida fluyendo; la misma inteligencia, latiendo, y dirigiendo el curso de los acontecimientos.
Es la misma inteligencia suprema que actúa en cada hombre, en cada animal, en cada vegetal y en cada mineral, realizando el prodigio de la creación perenne.
Quien quiera verla, a la inteligencia infinita, la verá en todo cuanto existe. La observará en sí mismo y en cada ser con quien entra en contacto, cada día. La observará en cada flor, cuando al abrirse a los nuevos rayos, cada día, parecería decirle al observador absorto y admirado de su belleza: Te amo.
La inteligencia infinita del universo, de la causa primera, fluye como amor, como justicia, como fortaleza, como templanza, como belleza y como expresión de cada uno de los valores universales. Lo hace por medio de los sentimientos inherentes expresados en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales.
La sabiduría de los valores universales, o atributos de la Divinidad, constituye la expresión más avanzada de la inteligencia de la Divinidad. Ella realiza silenciosamente su labor por medio de cada ser.
Toda obra existente en el universo, que no haya sido realizada por el ser humano, es la expresión de la inteligencia universal que trasciende la del ser humano, y la de cada ser de los cuatro reinos naturales.
Cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales coadyuva con la inteligencia universal en las múltiples manifestaciones de la vida, de los fenómenos que les son inherentes, y de la Gran Obra cósmica.
ATRIBUTOS DE LA DIVINIDAD
10.     Puede el ser humano comprender la naturaleza íntima de Dios?
-“No: necesitaría un sentido que le falta”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Podríamos complementar la respuesta anterior de la siguiente manera, tomando en cuenta el contexto de las respuestas a las preguntas que siguen: -“No; necesitaría un sentido que le falta, aún, por desarrollar”.
El ser humano, y cada uno de los restantes seres en los cuatro reinos naturales, han emanado a la conciencia individual, a partir del Ser Universal, perfectos, dotados, potencialmente, de todos los atributos divinos, análogos a los de Él. La única diferencia reside en que los del Ser Universal se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, y los de los seres individuales, se encuentran dotados de potencialidad que desarrollarán en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza, en la medida en que se vayan ampliando las percepciones de sus estados de conciencia.
Es decir, los grados evolutivos de la conciencia se expresarán mediante una ampliación constante de sus aptitudes perceptivas y de comprensión, y en sus capacidades de hacer o dejar de hacer, expresando el poder creador potencialmente infinito, de acuerdo con los grados de necesidades que se vayan experimentando, en el aquí y ahora. Es preciso tener presente, al igual que se explica en el comentario de la respuesta a la pregunta Nº 81, que el Ser Universal emana a la conciencia individual, en el Alma Universal, en cada uno de los seres de los cuatros reinos naturales, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, por lo cual, cada ser individualizado es el mismo Creador que inicia su respectivo rol dotado con los mismos atributos, y con libre albedrío, desde cero grado de progreso, pero con el mismo potencial infinito, tanto en conciencia perceptiva como en poder creador, que expresará en la medida que las necesidades existenciales lo vayan requiriendo, en su ascenso evolutivo gradual, y como expresión de la voluntad de la Divinidad, de la cual es instrumento.
Es decir, en la medida que cada uno de los seres se vaya conociendo a sí mismo, en ese mismo grado reconocerá, en sí mismo, a Dios, el Ser Universal, percibiendo que todo es UNO.
La clave reside en CONOCERSE A SÍ MISMOS, y percibir, en la propia conciencia, el lenguaje de los sentimientos con que, constantemente, se comunica el Ser Universal, con cada quien, en los cuatro reinos naturales.
Allí, en la CONCIENCIA, se expresa el conocimiento de la VERDAD UNIVERSAL, relativa a los valores universales, o atributos divinos, y el PODER CREADOR, en la medida, y grados, en que los va precisando.
Podemos concluir, contundentemente, que cada uno de los seres en los cuatro reinos naturales, YA CONOCE AL SER UNIVERSAL, lo que ocurre que no lo recuerda, aún, en la conciencia individual. Empero, cuando oportunamente le vuelva a percibir, en su esencia, se percatará de que ya le conocía.
Esta es la razón por la cual los sufíes practican el constante recuerdo del nombre de Dios, recordando al Recordado, se Le llega a recordar, en un momento dado.
Es preciso recordar que donde se centra la atención se expande la conciencia. Si centramos la propia conciencia en Dios, el Ser Universal, comenzamos a percibirle, gradualmente, en mayor grado, cada vez más, y a adquirir la conciencia de los atributos divinos, o valores universales, como aptitud perceptiva, comprensiva, y capacidad creadora-realizadora, en armonía con los planes trazados en la LEY CÓSMICA.
11.   Será otorgado al ser humano comprender el misterio de la Divinidad?
-“Cuando su espíritu, liberado de la opaca luz de la materia, por su perfección se haya acercado a Dios, lo comprenderá, cuanto la criatura puede comprender el Creador”-.
Las facultades del ser humano, en sus grados inferiores de desarrollo, no le permiten de comprender la naturaleza íntima de Dios. En la infancia de la humanidad, el ser humano lo confunde, con frecuencia, con la criatura, de quien le atribuye las imperfecciones; empero, en cuanto se desarrolla en él el sentido moral, su pensamiento penetra mejor en el fondo de las cosas, formándose una idea más justa y conforme a la razón, aunque siempre perfectible.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
La Doctrina Universal denota que, a través de los tiempos han existidos seres que han tenido una percepción en grado muy elevado de la Divinidad, que se corresponde ampliamente con la realidad susceptible de ser captada en los actuales estados de conciencia. Nosotros ignoramos el grado de percepción que cada uno de los seres de los otros tres reinos naturales posee de Dios. El ser humano, muy engreído de sí mismo, estima que los seres de cada uno de esos reinos, carecen de espíritus, y capacidad de pensar, empero, la realidad es que ellos sí poseen el mismo Espíritu del Ser Universal, dotado con análogos atributos divinos, potencialmente infinitos, con una conciencia que constituye una réplica idéntica a la de Él. Dado lo anterior, estando los seres de cada uno de esos reinos naturales libres del condicionamiento limitante de los seres humanos, su capacidad perceptiva trasciende la de los humanos, como lo demuestran incontables pruebas, percibiendo y, probablemente, comprendiendo la naturaleza de la Divinidad en mayor grado que los seres humanos.
La percepción de que todo es UNO, y de que cada uno de los seres, en los cuatro reinos naturales, es una emanación del Ser Universal, formando una unidad indisoluble con Él, es universal, y ha sido percibida en todas las épocas y culturas, desde la más remota antigüedad: Las diversas doctrinas orientales, el Hinduismo, el Taoísmo, el Sufismo, el Yoga, y el Kriya Yoga, la Masonería Universal y el Espiritismo, entre otras corrientes de pensamientos. Los pensadores más relevantes como Hermes Trismegisto, Tales de Mileto, Pitágoras, Moisés Maimónides, Al-Ghazali, Ibn Arabi, Rumi, Kabir, Ramakrisna, Gandhi, Tagore, Paúl Brunton y Joaquín Trincado, entre otros incontables más, han tenido percepciones sobre la Divinidad de gran interés, con una constante coincidencia. Esa es la razón por la cual se hace preciso conocer todas las corrientes de pensamiento que conforman la Doctrina Universal: todas constituyen una herencia espiritual de la humanidad, por encima de las cuales debe predominar, únicamente, la verdad universal.
12.   Si no nos es dado comprender la naturaleza íntima de Dios, podemos, nosotros, concebir algunas de sus perfecciones?
-“Algunas sí. El ser humano las entrevé con el pensamiento tanto mejor cuanto mas se eleva por encima de la materia”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Trascendiendo la conciencia objetiva y la lógica del razonamiento inductivo y deductivo, así como el propio ego, interiorizándose, el ser humano puede percibir, en la propia conciencia, por el lenguaje de los sentimiento, los valores universales que conforman los atributos divinos, de acuerdo al grado de necesidades que experimenta, y en el foco de atención en que centra su conciencia perceptiva. En estado de interiorización, en meditación, el ser humano puede, intuitivamente, o mediante la inspiración, percibir los atributos de la Divinidad y comprenderlos en determinado grado, como una guía de vida. El sentimiento de los valores universales, expresados por el Ser Universal en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es posibles percibirlo, aún, en la conciencia objetiva, en la vida diaria. En la medida en que se aprende a escuchar el mensaje que conllevan, centrando la atención en las percepciones intuitivas e inspirativas, la aptitud perceptiva se va afinando, siendo más nítida su guía y lúcido el conocimiento que aporta.
13.     Cuando decimos que Dios es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, supremamente justo y bueno, no tenemos, nosotros, la idea exacta de sus atributos?
-“Según vuestro modo de ver, sí, porque con esta palabra creéis de abarcar todo. Sabed, pero, que existen cosas superiores a la inteligencia del ser humano más inteligente, para expresar las cuales, vuestro lenguaje, limitado a las ideas y sensaciones humanas, no posee vocablos. La razón, en cambio, os dice que Dios debe tener todas las perfecciones  en grado supremo, por cuanto, si dejase de tener una sola, o si una sola no lo fuese en grado infinito, Él no sería superior a todo, y por consiguiente no sería Dios. Para estar por encima de todo, Dios no debe estar sujeto a ningún cambio, y no debe tener alguna de las imperfecciones que pueden ser concebidas por la mente humana”-.
Comentario de Allan Kardec: -“Dios es eterno: si Él hubiese tenido principio, habría salido de la nada, o debería su creación a un ser anterior. En tal guisa remontamos de grado en grado al infinito, y a la eternidad.
-“Él es inmutable: si estuviese sujeto a cambios, las leyes que rigen el universo no tendrían estabilidad”.
-“Él es inmaterial: es decir: su naturaleza difiere de todo aquello que llamamos materia; diversamente no sería inmutable, por cuanto estaría sujeto a las transformaciones de la materia”.
-“Él es único: si hubiesen más Dioses, en el ordenamiento del universo no habría ni unidad de concepto, ni unidad de potencia”.
-“Él es omnipotente: por cuanto es único; si no tuviese la suma potencia, habría alguien más poderoso, o por lo menos de igual poder que Él; por lo cual no habría hecho todas las cosas, y aquellas que no hubiese hecho Él serían obras de otro Dios”.
-“Él es supremamente justo y bueno: de hecho, la providencial sabiduría de las leyes divinas se revela, de esta manera, en las cosas más pequeñas así como en las más grandes, y tal sabiduría rinde imposible el dudar de su justicia y de su bondad”.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
El ser humano sólo puede tener una percepción de los atributos de la Divinidad de acuerdo con su propio nivel perceptivo, estados y estaciones –grados- de conciencia.
Sin embargo, esa percepción de los atributos divinos, en este momento, y en la escala del infinito progreso, oscila entre cero e infinito grado de conciencia. Por supuesto, en cada mundo, de la inmensa cantidad de los existentes que se encuentran poblados de humanidades más avanzadas, o menos que la tierra, se posee una visión relativa, y, ciertamente, en proceso constante de expansión.
El atributo primordial de la Divinidad es la Conciencia, asiento de la ley cósmica, eterna e inmutable.
La Divinidad está consciente de sí misma y de todo lo existente en el Universo, ya que ella se encuentra en cada Espíritu de los cuatro reinos naturales. La conciencia de cada ser es una réplica exacta de la que posee la Divinidad. Es más, en cada ser su conciencia es "la misma" que posee la Divinidad. Siendo el Espíritu de cada ser una emanación de la Divinidad a la conciencia individual, sin dejar de ser la Divinidad y sin separarse de ella, es la clave para entender su grado de conciencia de lo que ocurre en todo el universo. La Divinidad es la conciencia universal por excelencia, en grado infinito, en todas las vertientes y variantes. La de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es potencialmente infinita, pero que eternamente debe desarrollar.
Estando la ley cósmica sustentada por la totalidad de los valores universales, éstos constituyen los atributos de la Divinidad, o los sentidos cósmicos.
En la Divinidad los atributos se encuentran desarrollados en grado infinito, en todas sus vertientes y variantes.
En el ser humano, siendo los atributos divinos los mismos que los de la Divinidad, empero, los tiene desarrollados en determinado grado. Ese será siempre el nivel perceptivo de los atributos de la Divinidad.
En la medida en que el ser humano desarrolle en mayor grado sus propios atributos divinos, y se conozca más a sí mismo, en idéntico nivel o estado de conciencia percibirá, y comprenderá tanto los atributos divinos, -valores universales-, como a la Divinidad.
 Quilón, el Lacedemonio, -uno de los siete sabios griegos-, inscribió en el portal del templo de Apolo, en Delfos de la antigua Grecia: -"Hombre, conócete a ti mismo, que el estudio propio del hombre no es conocer a Dios sino conocerse a sí mismo".
Esa es la razón por la que tantos pensadores han sustentado la misma idea; -"Hombre, conócete a ti mismo y conocerás a Dios".
Evidentemente, la Divinidad posee una voluntad desarrollada en grado infinito, asiento del poder creador universal.
Siendo la Divinidad causa suprema de todo lo existente, todo lo que existe forma parte de ella misma. La Divinidad, por ende, se encuentra en todas partes. Tiene, simultáneamente, conciencia de todo lo que ocurre en cualquier lugar del infinito universo. Es omnisciente.

Es fuente de toda vida, por su emanación a la conciencia individual, en cada ser.
Es fuente de la energía universal que mantiene en eterno movimiento todo el universo.
Es, como Conciencia Suprema, la "Guardiana cósmica" por excelencia. Vigila permanentemente la realización de la gran obra y "paga" el salario cósmico. Guía, por la inspiración de los sentimientos análogos a los valores universales dentro de la conciencia, e ilumina, asiste y protege a cada ser.
La Divinidad es voluntad, o anhelo de ser; cada ser en los cuatro reinos naturales es una expresión de esa voluntad y anhelos divinos.
PANTEISMO
14.     Dios es un ser distinto, o es, según la opinión de algunos, el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo?
-“Si así fuese, no existiría Dios, por cuanto Él sería el efecto y no la causa. Él no puede ser al mismo tiempo una cosa y la otra. De la existencia de Dios no podéis dudar; y esto es lo esencial. Hacedme caso y no vayáis más allá. No os perdáis en un laberinto, del cual no podríais encontrar la salida, lo cual no os haría mejores, quizá os rendiría un poco más orgullosos, por cuanto creeríais de saber, mientras que, en realidad, no sabríais nada. Poned aparte todos vuestros sistemas. Tenéis muchas cosas que os tocan más de cerca, comenzando por vosotros mismos; estudiad vuestras imperfecciones con el fin de liberaros, y esto resultará más proficuo que el querer penetrar lo impenetrable.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Si bien es cierto que el ser humano, en un momento dado, tiene cosas prioritarias a las cuales precisa centrar su atención, estando dotado de un potencial sin límites por el Creador Universal, y conformando una unidad perfecta e indisoluble con Él, no puede aceptar limitación alguna por parte de nadie en su ascenso evolutivo ni en sus ansias de conocimiento.
El ser humano, simplemente anhela saber y frente a los enigmas universales, persistirá desentrañando hasta sus mínimos detalles, aunque eso le lleve la eternidad y siempre encuentre un más allá que descubrir o desentrañar.
De manera que, ninguna persona debe aceptar que nadie le imponga límites de ninguna naturaleza, por cuanto, si tiene un objetivo claro de conocimiento, y con paciencia se avoca al estudio, en el tiempo suficiente, y con persistencia, llegará a conocer la verdad universal, gradualmente.
Por supuesto, cada etapa de la vida humana, en el devenir histórico, tiene sus respectivos objetivos de estudios que se corresponden con determinado estado de conciencia, pero es la misma naturaleza intuitiva del ser que le hace presentir que hay algo más de lo que ahora percibe,
y esa percepción es la que le pone en movimiento hacia su búsqueda, hasta encontrarle, en una eterna polarización.
2.
La pregunta, en esencia, quiere diferenciar si Dios es “algo”, o “alguien” diferente al conjunto de todo lo existente, en el universo, o es “el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo”.
En la respuesta, se soslaya tratar el tema de una manera directa, empero, se da un aporte esencial, y aclaratorio, por una parte, cuando se dice: -“Si así fuese, no existiría Dios, por cuanto Él sería el efecto y no la causa. Él no puede ser al mismo tiempo una cosa y la otra”.
Esto se refiere, fundamentalmente, a que “Dios no es “el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo”, que constituye un enfoque panteísta de Dios.
Recordemos, por analogía, una definición del Tao, de Lao Tse: -“Tao es todo lo que existe y puede llegar a existir”.
“El conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo”, constituye, únicamente, una parte de lo que, en un momento dado, ha emanado a la conciencia individual, en el alma universal, como entes inteligentes, en los cuatro reinos naturales, pero no constituye ni toda la Divinidad, ni todo el potencial manifestado, en la dimensión física, ni todo el potencial desarrollado en la inteligencia de todos los entes espirituales, en los cuatro reinos naturales, ya que, eternamente, seguirán desarrollándose en más elevados estados de conciencia; y, por supuesto, tampoco constituye todo lo manifestado a nivel físico, en todos los mundos del universo, ya que, el universo se encuentra en una constante renovación, y expansión.
Recordemos que, Dios emana a la conciencia individual, en el alma universal, en los cuatro reinos naturales, tantas veces como sea necesario, en la Creación de un nuevo mundo, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad. Posteriormente, cada uno de estos entes espirituales se ocupará de realizar el trabajo de la manifestación precisada en la expansión de la Creación universal. Pero, jamás, todo esto, ni todos los entes manifestados en la conciencia individual, constituyen, ni constituirán, jamás, toda la Divinidad, por cuanto el potencial de la Divinidad, para emanar a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, es infinito, y jamás tendrá límites algunos de ninguna naturaleza.
Por otra parte, “el conjunto de todas las fuerzas” manifestadas en la expresión tangible del universo, en los inmensos mundos, no es toda la energía universal que constituye un atributo de la Divinidad, ni es toda la fuerza de voluntad expresada por los entes espirituales de los cuatro reinos naturales, ni toda la fuerza de la Divinidad, en todas sus vertientes y variantes, a nivel de voluntad y de sentimientos análogos a los valores universales, y cualesquiera otros aspectos conocidos o por conocer.
Luego, en la respuesta, se sugiere:
-“…estudiad vuestras imperfecciones con el fin de liberaros, y esto resultará más profcuo que el querer penetrar lo impenetrable”.
No deja de ser una sugerencia ya percibida por Quilón y por Mahoma, entre otros, es decir, la de conocerse a sí mismos, y de esa manera, conocer a Dios, por ser el Espíritu del hombre una emanación indivisa de la Divinidad, ´-pero, no toda la Divinidad-.
15.   Qué debemos pensar de la opinión según la cual todos los cuerpos de la naturaleza, todos los seres, todos los globos del universo serían parte de la Divinidad, e constituirían, en su conjunto, la Divinidad misma? En otros términos: Qué debemos pensar de la doctrina panteísta?
-“Que el ser humano, no pudiendo ser un Dios, quiere ser, por lo menos, una parte”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
Todos los mundos y seres que en un momento dado existen en manifestación activa, en el universo, en los cuatro reinos naturales, forman parte de la Divinidad, sin embargo, no constituyen toda la Divinidad, por cuanto el Creador Universal, sigue infundiendo vida a nuevos seres individuales, mediante la emanación de la Divinidad en el Alma individualizada, en los cuatro reinos naturales, y la Creación se encuentra en expansión constante. En síntesis, todo forma parte de la Divinidad, por ser una expresión de Ella; pero, no toda la Divinidad manifestada, en los cuatros reinos naturales, y en todos los mundos del universo, en un momento dado, es toda la Divinidad. Vendría a ser lo mismo que el Tao, de acuerdo con un aforismo de Lao Tse: -“El Tao que puede nombrarse no es el Tao. La sustancia del Mundo es solo un nombre para el Tao y Tao es todo lo que existe y puede existir”.
16.   Aquellos que profesan esta doctrina, pretenden encontrar en ella la demostración de algunos de los atributos de la Divinidad y razonan de esta manera: Los mundos son infinitos, por lo tanto es infinito, también, Dios. El vacío o la nada no existe en algún lugar, por lo cual Dios está en todas partes. Estando en todas partes, ya que todo es parte integral de Él, Dios da a todos los fenómenos de la naturaleza el carácter de la inteligencia. Qué objeción se puede oponer a esta opinión?
-“La razón. Reflexionad bien y no os será difícil descubrir la absurdidad”-.
Comentario de Allan Kardec: -“Esta doctrina hace de Dios un ser material, que, si bien dotado de inteligencia suprema, sería en grande lo que nosotros somos en pequeño. Ahora, si así fuese, por cuanto la materia se transforma perennemente, Dios no tendría estabilidad alguna, estaría sujeto a todas las mutaciones y a todas las necesidades del ser humano y le haría falta uno de los atributos divinos más esenciales, cual es el de la inmutabilidad”.
-“Las propiedades de la materia son incompatibles con el concepto de Dios, y no hacen más que profesarlo. Todas las sutilezas del sofisma  no alcanzarán jamás a resolver  el problema de su íntima naturaleza. Por otra parte, si no sabemos lo que es Dios, conocemos bien, en cambio, lo que Él no puede ser. Ahora, este sistema está  en abierta contradicción con los atributos divinos más esenciales, y confunde el Creador con la criatura, como si se dijese, que una maquina ingeniosa es una parte integral del mecánico que la ha concebido”.
-“La inteligencia de Dios, se revela en sus obras, al igual que la de un pintor en su cuadro; empero, las obras de Dios no son Dios como el cuadro no es el pintor que lo ha realizado”.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:
En comentarios anteriores se ha explicado como cada ser en los cuatro reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral, constituye una emanación a la conciencia individual a partir de la Divinidad sin dejar de ser la Divinidad y sin separarse de la Divinidad.
Cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales está dotado de una conciencia que es la réplica exacta de la de la Divinidad. Es decir, la conciencia de la Divinidad se encuentra presente en cada ser de acuerdo con los estados – valores – atributos desarrollados y en el respectivo nivel – grado – estación en que cada quien se encuentre.
La diferencia de la conciencia de la Divinidad con la de cada ser emanado a la conciencia individual consiste en que la Divinidad tiene su conciencia desarrollada en todos sus estados y estaciones, atributos y grados perceptivos, comprensivos y realizadores, en todas las vertientes y variantes. Mientras que, cada ser de los cuatro reinos naturales los tiene desarrollados en su respectivo nivel evolutivo.
Empero, la Divinidad es anhelo de ser y el ser individual la expresión de ese anhelo o voluntad de ser. La Divinidad actúa en cada ser por medio de la conciencia, manifestándose en ella por el lenguaje de los sentimientos de los valores universales, por cuya acción ejerce acciones coercitivas, coactivas, de empuje y de bloqueo, de manera que, cada ser, pueda realizar la cosa correcta, en el lugar adecuado, en el tiempo perfecto de la Divinidad.
La Divinidad tiene plasmada, en su conciencia, la ley cósmica. El ser individual, también. La diferencia es el grado de desarrollo. En ambos, la ley cósmica es eterna e inmutable. Pero el ser individual adquirirá conciencia de la totalidad de la ley cósmica durante la eternidad, sin agotarla jamás, ya que los valores universales que la sustentan son infinitos en sus grados perceptivos –estaciones perceptivas- de la verdad universal. En su eterno viaje de regreso del ser individual, en los cuatro reinos naturales, hacia el Ser Universal, va adquiriendo conciencia de los estados-atributos divinos-valores universales, pasando de una estación a otra, de un grado a otro, en la eterna e infinita escala de la polarización universal. Es un trabajo de alquimia espiritual transmutándose cada ser de un grado de conciencia a otro más elevado, en todos los estados de conciencia, atributos divinos o valores universales.
Además, estando el infinito universo lleno de la energía universal cuya fuente es la misma Divinidad, como si la misma Divinidad, – Espíritu universal, tuviese diferentes escalas de frecuencias vibratorias -según los reinos naturales que existen, de la cual se alimentan cada uno de dichos reinos-, la presencia de la Divinidad se encuentra en cada ser de cada reino natural, sin dejar de ser la Divinidad y sin separarse de la Divinidad.
Pese a la aparente diversidad entre la dimensión espiritual y la física, ésta se encuentra vivificada por los entes espirituales de los cuatro reinos naturales.
En toda expresión de vida en la dimensión física, se encuentra la Divinidad que anima esa vida; y toda expresión de vida forma parte de la Divinidad sin ser toda la Divinidad, pero, es la Divinidad. Una paradoja digna de constante meditación.

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