lunes, 25 de junio de 2012

LOS SIETE PRINCIPIOS HERMÉTICOS DEL KYBALIÓN





EL KYBALIÓN
Autores: Tres iniciados.
Versión castellana: Giuseppe Isgró C.

Capítulo II

LOS SIETE PRINCIPIOS HERMÉTICOS


-“Los principios herméticos son siete. Aquel que los conoce posee la clave mágica con la cual se abren las puertas de la fuente universal”-.
El Kybalión

Estos son los siete principios sobre los cuales se basa toda la filosofía hermética:
1.  El principio del Mentalismo.
2. El principio de la correspondencia.
3. El principio de la vibración.
4. El principio de la polaridad.
5. El principio del ritmo.
6. El principio de causa y efecto.
7. El principio del género.
Por ahora, esbozaremos únicamente algunos aspectos generales, prometiéndonos de explicarlos en forma más exhaustiva en el curso de estas lecciones.
1. EL PRINCIPIO DEL MENTALISMO
-“Todo es mente. El universo es mental”-.
El Kybalión

Según este principio, el TODO, es decir, aquella realidad existencial que se encuentra en la base de cada manifestación externa, generalmente definida con el nombre de Fenómeno vital, materia, energía: en general todo lo que percibimos con los sentidos físicos, no es otra cosa que ESPÍRITU INCOGNOSCIBLE, que si bien no definible, puede ser considerado como MENTE UNIVERSAL, VIVIENTE e INFINITA.
Todo el universo, por lo tanto, no es más que una creación mental del TODO, sujeto a sus leyes.
Tanto en forma global, como singularmente, esta creación, de la cual formamos parte, existe en la mente del TODO.
Gracias a este principio se pueden explicar todos aquellos fenómenos espirituales que tanto interés suscitan en el ser humano, aún quedando fuera del campo de la ciencia.
Comprenderlo significa ser capaces de usar las leyes del Universo mental para beneficio propio, defendiéndose del peligro de usarlas de manera casual.
Gracias a esta primera clave del saber, el estudioso puede entrar en la sede del conocimiento mental con paso seguro. Ella explica, de hecho, la naturaleza profunda de la fuerza, de la energía, de la materia, y su relación con la mente.
Escribió, a tales efectos, uno de los Grandes Maestros: -“Quien aferra la esencia de la naturaleza mental del universo es muy progresado sobre la senda de la sabiduría”-. Podemos considerar esta máxima todavía válida, porque sin este principio, en vano se golpean las Puertas de acceso. 


2.  EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.
-“Como es arriba, así es abajo; como es abajo, así es arriba”-.
El kybalión

Entre las leyes y los fenómenos de los diversos planos de vida, existe una correspondencia.
Comprender esta regla, significa resolver muchos de las tantas paradojas y de los secretos de la naturaleza.
Aunque por encima de nuestro nivel existen muchos planos del ser: con la aplicación de este principio de la correspondencia, podemos descubrir diversos aspectos que de otra manera quedarían obscuros.
Por otra parte, siendo ésta una ley universal, ella es válida en todos los planos: material, mental y espiritual. Su importancia entre los estudiantes herméticos era tal, de ser considerada uno de los medios mentales más eficaces para la eliminación de los obstáculos que impedían a nuestra mirada de atravesar los recintos del misterio.
Gracias a su aplicación, se logró entrever el rostro de la egipcia Isis y se aprendió a pasar con inteligencia de lo conocido a lo desconocido; un poco como ocurre con los principios geométricos, en base a los cuales se pueden medir, de lejos, las dimensiones: El diámetro, la órbita y los movimientos de soles y planetas.
Con el estudio de la mónada, el estudiante del hermetismo puede llegar a comprender la DIVINIDAD.
COMENTARIO GIC: -“En determinado grado, según el nivel evolutivo de conciencia de cada quien, siempre en ascenso, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal”-.


3.  EL PRINCIPIO DE LA VIBRACIÓN

-“Todo se mueve, todo vibra; nada está quieto”.
El Kybalión

Los enunciados de este principio, que son cada vez confirmados en mayor grado por la ciencia moderna y sus investigaciones, eran ya conocidos, hace miles de años, por los maestros del antiguo Egipto.
Con este principio se pueden explicar las divergencias entre las varias manifestaciones de la materia, de la energía, de la mente y, también, del espíritu; todas conducibles a los diversos estados vibratorios. Por lo tanto, todo vibra: desde las formas más rudimentarias de la materia al TODO, el Espíritu Absoluto; más alta es la vibración, tanto más elevada la posición sobre la escala de la espiritualidad.
El Espíritu, vibra tan intensamente, que parece encontrarse en pleno reposo, en forma análoga a una rueda que gira, algunas veces tan velozmente, que pareciera estar parada.
Lo mismo ocurre en el otro extremo de la escala, en el que se encuentran formas de materia de tal grado densas en sus grados vibratorios que parecieran encontrarse en reposo.
Desde los neutrones a los electrones, de los átomos a las moléculas, hasta alcanzar a los mundos, en las galaxias del universo, todo vibra.
El mismo discurso se puede hacer para la energía y la fuerza, que asumen su denominación precisamente de los diversos grados de vibración, al igual que por los planos mentales de cuya vibración dependen los estados, y en fin, sus planos espirituales.
Tener en la mente este principio y las leyes que le rigen, hace posible que los estudiantes de hermetismo puedan lograr el control de las propias y de las ajenas vibraciones mentales.
El mismo principio es válido para ejercer un cierto dominio sobre los fenómenos naturales.
-“Quien comprende esta regla, tiene en las manos el cetro de la potencia creadora”; esto es lo que expresa un antiguo pensador.


4. EL PRINCIPIO DE LA POLARIDAD
-“Todo es dual; todo tiene dos polos: para cada cosa existe una pareja de opuestos. Como lo semejante y lo desemejante son iguales, los opuestos son idénticos por naturaleza y difieren, únicamente, en el grado. Así los extremos se tocan; todas las verdades no son más que medias verdades y cada paradoja puede ser conciliada”-.
El Kybalión

Gracias a este antiquísimo axioma hermético, se puede tener una explicación para aquellas paradojas que, por tanto tiempo, han tenido en actitud reflexiva al ser humano y que pueden ser, de esta manera, explicados: -“Tesis y antítesis tienen igual naturaleza, pero son diferentes por el grado”-. O, también: -“Los  opuestos son idénticos, difiriendo sólo en grado, asimismo pueden ser conciliados y los extremos terminan por tocarse. Al mismo tiempo una cosa es y no es; cada verdad no es más que media verdad; todas las verdades son por mitad falsas, cada cosa tiene dos lados”; y así sucesivamente.
Son estos, ejemplos de la polaridad de todo lo que existe en la naturaleza; del hecho que los opuestos no son más que los dos extremos de algo, pero con diversas variaciones de grado, tal como ocurre con el calor y el frío, consistiendo su diversidad sólo en la diferencia de grado, siendo, en realidad, idénticos, si bien opuestos.
Podéis quizá, vosotros, observando el termómetro, descubrir dónde termina el calor y comienza el frío?
Nada existe de calor o frío, absolutos. Bien sea el uno que el otro término, expresan diferentes grados de la misma cosa, que, a su vez, no es más que una variante y un grado de vibración. Por lo cual, decir calor o frío, no es más que referirse, respectivamente, a los dos polos de la misma cosa.
 También en el caso de la luz y de la oscuridad es válido el mismo argumento: ellas son iguales. Sus diferencias consisten en la diversidad de grado manifestadas entre los dos extremos del fenómeno.
Quién puede decir, de hecho, dónde termina la oscuridad y empieza la luz? Cuál diferencia existe entre lo grande y lo pequeño, o lo duro y lo blando, el blanco y el negro, lo agudo y lo obtuso; el movimiento y la quietud, lo alto y lo bajo, lo negativo y lo positivo?
Cada una de estas paradojas tiene su explicación en el principio de la polaridad, y sólo en él.
Un discurso análogo puede ser hecho para el plano mental. Por ejemplo, examinemos el amor y el odio: son estos estados mentales, a primera vista, del todo en antítesis. Pese a lo cual, entre los varios grados de odio y de amor, hay un punto intermedio en el cual decimos: -“placer o insatisfacción”, o, también, ni lo uno ni lo otro.
Para comprender que cada uno de ellos se refiere a la misma cosa, basta reflexionar un instante. Por otra parte, es preciso tener presente por qué esta regla es de importancia capital para los estudiantes de hermetismo: se pueden cambiar las vibraciones de odio en las de amor y viceversa, y no solamente en el propio Espíritu.
Es probable que muchos, entre quienes leen estas líneas, tengan una experiencia directa sobre la rapidez con la que se puede pasar del amor al odio y de éste al amor; ellos se habrán dado cuenta de que esto es posible gracias al uso de la voluntad, y con el auxilio de las enseñanzas herméticas.
Bien y mal, hemos dicho, no son más que los polos de la misma cosa, y el estudioso de hermetismo se encuentra en conocimiento del arte de transmutar el mal en bien, sobre la base de la aplicación del principio de la polaridad.
Para concluir, el arte de la polarización termina convirtiéndose en una fase de la alquimia mental, conocida y practicada por los maestros de la antigüedad, y los actuales. Dominar este principio significará, para cada uno, activar la capacidad para invertir la propia polaridad, y también la ajena, naturalmente después de una larga aplicación y un estudio adecuado.
5.  EL PRINCIPIO DEL RITMO
-“Cada cosa fluye y refluye; tiene fases diversas; todo se eleva y cae; en cada cosa está manifiesto el principio del péndulo: la oscilación de la derecha es igual que la de la izquierda; todo se compensa en el ritmo”.
El Kybalión

Este es el principio con el cual se comprende que, en cada cosa, hay un movimiento; un flujo que refluye, una simetría eterna entre los dos polos. De esta manera, existirá siempre, por cada acción una reacción, por cada elevación un descenso. Esto es válido para cada cosa: para los planetas, los soles, la energía y la materia, al igual que para los seres humanos, los animales, los vegetales, los minerales y la mente.
La potencia de este principio regulador, puede manifestarse en la creación y en la destrucción de los mundos, en el desarrollo y en las crisis de las naciones, y también en los estados mentales humanos, gracias a los cuales el estudiante comprende el principio más importante y logra neutralizar los efectos.
Esto ocurre por medio de la ley mental de la neutralización; si no se puede anular el principio, o por lo menos frenarlo, se puede, en parte, liberarse de sus efectos.
Este es el arte del hermetismo: comprendido el principio, es preciso aprender a usarlo, en vez de experimentar sus consecuencias.
Por lo tanto, si el estudiante se polariza sobre un cierto punto, neutraliza la fuerza rítmica del péndulo, que oscilando, tendería a conducirlo al otro polo.
Si es verdad que casi todas las personas que han alcanzado un determinado auto-control, logran ejercer, en parte, esta función; el estudiante lo hace voluntariamente, alcanzando aquel grado de equilibrio y fuerza mental, que resulta increíble a la masa, siempre oscilante, precisamente como un péndulo.
Los métodos de uso, contra-acción y neutralización del principio de polaridad y el del ritmo, forman una de las partes más importante de la alquimia mental hermética.
6.  EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO
-“Cada efecto tiene su causa, cada causa su efecto; todo acontece de conformidad con una ley; el azar es el nombre dado a una ley que no se conoce; aun si existen diversos planos de causalidad, nada escapa a la ley”-.
El Kybalión

Ello explica muy bien el principio según el cual, si por cada causa existe un efecto, cada efecto tiene su causa.
Esto ocurre según una ley: no existe el azar; sí hay diversos planos de causalidad por los cuales los más elevados rigen sobre los menos elevados, y aún nada puede escapar del todo a la ley.
Gracias al conocimiento del hermetismo, es posible elevarse por encima del normal plano de causa y efecto (por lo menos dentro de ciertos límites), en tal grado de convertirse en causantes.
Sabemos bien que las masas son condicionadas por el ambiente, en tal grado que son manipuladas de acuerdo con los ajenos deseos, como piezas de ajedrez, vencidas por miles de causas exteriores.
Pero, quienes alcanzan al plano superior, logran dominar el propio carácter,  los propios estados de ánimo, las propias emociones, y por lo tanto todo lo que les circunda; convirtiéndose en causa antes que pieza manipulable. Ellos pueden decir que juegan el PARTIDO DE LA VIDA, y no de ser juguetes!
Ellos USAN el principio, no son los instrumentos; aún cuando obedecen a los planos de causalidad que les son superiores, ejercen pleno dominio sobre sí mismos.
En estas palabras se encuentra condensada la gran riqueza hermética; quien pueda, la aproveche.
7.  EL PRINCIPIO DEL GÉNERO
-“El género se manifiesta en cada cosa y sobre todos los planos; cada cosa tiene su principio masculino y femenino”.
El Kybalión

Descubrimos, ahora, que en cada cosa existe un género: en todas partes encontramos lo masculino y femenino.
Todo esto vale, además del plano físico, también para el mental o espiritual.
En cuanto al plano físico, el principio tiene su evidencia en el SEXO, mientras que en los planos superiores, aún asumiendo formas más altas, queda invariado.
No hay posibilidad de forma física, mental o espiritual sin la aplicación de este principio. Comprenderlo significa dar un rayo de luz a los argumentos hasta ahora oscuros a la mayor parte de la humanidad.
Él funciona siempre orientado a la creación, generación y regeneración. Todo, cosas y personas, están sustentadas por este principio; cada elemento femenino contiene uno masculino y viceversa.
En este gran principio se encierra la clave de la mayor parte de los misterios de la vida.



Continúa próximamente…….en el capítulo III

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